Que a Ceuta no viene casi nadie es una evidencia, pero que las navieras son un gran lastre es otra quizá más grande.
Que a Ceuta no viene casi nadie es una evidencia, pero que las navieras son un gran lastre es otra quizá más grande.
Los desorbitados precios de las compañías navieras hacen imposible que una familia normal se desplace hasta nuestra ciudad para pasar unos días de puente, como el actual de mayo. Algún que otro grupo aislado que llega pero nada más, eso ni es turismo ni es absolutamente nada.
Aquí que dejen de ponerse medallas los políticos de turno con la llegada de turistas porque el turismo brilla por su ausencia, en gran culpa por una política de precios a la que nadie pone freno.
Ceuta es la gran desconocida pero también la gran olvidada, y así nos va. Y si miramos para la frontera con Marruecos apaga y vámonos: un desastre y colas interminables. Así es imposible hablar de turismo.

