En los últimos días hemos asistido a dos avalanchas consecutivas de inmigrantes subsaharianos al perímetro fronterizo de Melilla que han supuesto la entrada de cerca de un millar de personas en la ciudad hermana.
En los últimos días hemos asistido a dos avalanchas consecutivas de inmigrantes subsaharianos al perímetro fronterizo de Melilla que han supuesto la entrada de cerca de un millar de personas en la ciudad hermana.
Lógicamente, como suele ser habitual, cada vez que se produce un suceso de estas características salen a la palestra las asociaciones de la Guardia Civil para reclamar más medios materiales y humanos para hacer frente a estas auténticas invasiones de personas que se producen cada cierto tiempo tanto en Ceuta como en Melilla.
Lo que es una auténtica vergüenza es que los agentes no estén dotados con el material necesario para poder repeler estos ataques que cada vez son más violentos y organizados. A los políticos les da exactamente igual cómo estén en las fronteras y los resultados hablan por sí solos.
Habrá que esperar a que se produzca un nuevo asalto para que se vuelva a poner el grito en el cielo. Esto parece que no tiene solución.
