La vicepresidenta de la Ciudad, Mabel Deu, pasó en la jornada de ayer por el juzgado para declarar sobre la repatriación de los MENAS a Marruecos en agosto del año pasado. Y lo hizo para hacer lo que nos temíamos, es decir, arrojar balones fuera.
La vicepresidenta de la Ciudad, Mabel Deu, pasó en la jornada de ayer por el juzgado para declarar sobre la repatriación de los MENAS a Marruecos en agosto del año pasado. Y lo hizo para hacer lo que nos temíamos, es decir, arrojar balones fuera.
Al margen de que la primera de las responsabilidades estuviera en manos del Estado, lo cierto es que en las declaraciones de Mabel Deu parece que el Gobierno local no tuviera absolutamente nada que decir. Vamos, para mearse y no echar ni gota.
Mabel Deu tuvo una responsabilidad muy importante y, ahora, lo que ha hecho es dar un paso atrás y arrojar toda la culpa encima del tejado del Gobierno de la Nación, cuando lo que debería haber hecho no es sólo quitarse estas competencias de encima sino presentar su dimisión.
Su marcha es lo mejor que le puede pasar en este caso al Gobierno de la Ciudad. De lo contrario, ya veremos cómo acaba este asunto.
