Nuestra ciudad es tan especial que, pese a su corta y reducida superficie, se permite el lujo de no recurrir a edificios que llevan muchos años abandonados para construir nuevas instalaciones. Eso parece dar igual.
Nuestra ciudad es tan especial que, pese a su corta y reducida superficie, se permite el lujo de no recurrir a edificios que llevan muchos años abandonados para construir nuevas instalaciones. Eso parece dar igual.
Si uno camina por Ceuta se da cuenta de las decenas de edificaciones que llevan ya varios años sin ser utilizadas y que para lo único que sirve es para ser pasto de la delincuencia o del irremediable deterioro.
El antiguo hospital de la Cruz Roja, la nave situada en el muelle junto al varadero o la explanada situada también junto a este antiguo hospital son algunos lugares que presentan ya un aspecto totalmente lamentable sin que las administraciones competentes hagan absolutamente nada.
Ceuta no da más de sí, pero eso da igual, porque aquí nos permitimos el lujo de renunciar a importantes espacios de terreno totalmente desocupados y que no sirven para nada. Y no queremos extender más la lista porque sería muy larga. La cara de vergüenza se le tenía que caer a más de uno al pasar por delante de estos lugares.

