Cuando llega el verano, deseado por muchos, Ceuta se convierte en lo mismo de todos los veranos.
Cuando llega el verano, deseado por muchos, Ceuta se convierte en lo mismo de todos los veranos.
Y nos estamos refiriendo a la falta de actividades para poder entretener a los jóvenes y los no tan jóvenes, lejos de las que siempre se suelen realizar. Aquí lo de la creatividad no va con mucha gente puesto que todos los años se organizan los mismos campus de baloncesto, gimnasia rítmica o padel-tenis (este último sólo para los elegidos), siempre se llevan a cabo las mismas actividades medioambientales y siempre acabamos viendo las mismas caras.
¿Tan difícil es programar nuevas actividades?. Para eso hay mucha gente en el Ayuntamiento que debería esprimirse un poco más el coco y no ir al trabajo únicamente por cumplir, ya que, al fin y al cabo, cobran para eso.
Por este motivo, cuando llegan los meses de julio y agosto los ceutíes se lo toman con la necesidad imperiosa de irse a la península para buscar fuera lo que, desgraciadamente, no pueden encontrar en Ceuta. Una pena.

