La crisis sanitaria que atraviesa Ceuta es de las mayores que se recuerda en su historia reciente. Con más de cinco meses de huelga por parte de los sanitarios, lo que ha conllevado a la suspensión de más de 10.000 consultas y unas 300 intervenciones quirúrgicas, el panorama es cada vez más preocupante.
La crisis sanitaria que atraviesa Ceuta es de las mayores que se recuerda en su historia reciente. Con más de cinco meses de huelga por parte de los sanitarios, lo que ha conllevado a la suspensión de más de 10.000 consultas y unas 300 intervenciones quirúrgicas, el panorama es cada vez más preocupante.
Esta situación, no acarrea únicamente las quejas de los pacientes, que son los principales perjudicados, sino que también genera las quejas del propio personal sanitario, pues se ven “impotentes” ante la dejadez absoluta de un Ingesa que sigue mirando para otra parte ante las reclamaciones que se realizan desde el otro lado del Estrecho. Y es que, lamentablemente, para el Ingesa parece ser que los problemas sanitarios concluyen en Algeciras, olvidándose por completo de que Ceuta y Melilla son una competencia directa del Gobierno de la Nación.
Por poner ejemplos y, tal y como denuncian algunos profesionales sanitarios, la normativa europea señala que no se pueden realizar más de tres guardias y media al mes, mientras que en Ceuta, según aseguran, se pueden llegar a hacer hasta ocho, lo que supone una auténtica barbaridad. Además, con la llegada del verano y el correspondiente periodo vacacional, hay sanitarios que incluso tienen que doblar los turnos ante la notable falta de personal.
Por si fuera poco, a todo ello se une la precariedad de los servicios técnicos tanto en el Hospital Universitario de Ceuta como en el centro de salud del Recinto, donde los aires acondicionados en las consultas -ya se solucionó en Otero- brillan por su ausencia hasta el punto de que en el interior del edificio se han llegado a alcanzar, tal y como denuncian los profesionales sanitarios, hasta los 33 grados, lo que ha provocado náuseas y fatigas durante la propia jornada laboral.
No se puede consentir ni un segundo más este estrepitoso abandono al que Ceuta está siendo sometido por parte del Ingesa, pues no estamos hablando de ningún tipo de capricho, sino de algo tan prioritario, esencial y fundamental como la salud, pues estamos hablando de la salud de las personas que, en el caso de Ceuta está en alerta roja.
