Lo que está pasando en la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (FPAV) es para escribir un libro con varios capítulos, con prólogo y todo lo que quieran ponerle.
Lo que está pasando en la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (FPAV) es para escribir un libro con varios capítulos, con prólogo y todo lo que quieran ponerle.
No es normal que un día sí y otro también salga alguien a la palestra en los medios de comunicación para denunciar la actitud del presidente de la FPAV, para poner de manifiesto determinados incumplimientos o para poner en duda cómo se gestiona este organismo.
Y lo peor de todo es que, en algunos casos, se trata de acusaciones muy graves que son para poner los pelos de punta, sobre todo para un colectivo que recibe una importante subvención del Ayuntamiento para la puesta en funcionamiento de las asociaciones de vecinos que lo integran.
Las autoridades deberían ya tomar cartas en el asunto y pedir que este organismo deje ya de ser un auténtico cachondeo donde cada uno dice lo que quiera y hay demasiadas guerras internas. Vamos, como para tomar en serio el asunto.

