Es inadmisible que una de las fronteras sur de Europa haya sido un coladero de personas, más de 600, a través de lugares no habilitados para el paso regular de éstas y utilizando la violencia contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Europa debe dejar de cerrar los ojos ante lo que sucede en Ceuta. Es el propio Gobierno español el que debe encargarse de esto de una vez por todas.
Es inadmisible que una de las fronteras sur de Europa haya sido un coladero de personas, más de 600, a través de lugares no habilitados para el paso regular de éstas y utilizando la violencia contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Europa debe dejar de cerrar los ojos ante lo que sucede en Ceuta. Es el propio Gobierno español el que debe encargarse de esto de una vez por todas.
No nos importan los intereses empresariales que otros países miembros mantengan con el reino de Marruecos. Lo que sucede en Ceuta no es admisible en una Europa moderna. Europa tiene que meter en vereda a quien corresponda, primero entre sus propias filas. Debe ser más importante acabar con situaciones propias de otro siglo que permitirlas en beneficio de unos pocos.
Una infraestructura fronteriza desfasada y sin medios humanos suficientes. En la que son continuos los movimientos de personas sin ningún control. Avalanchas de porteadores un día sí y otro también por el propio paso habilitado. Saltos colectivos de personas armadas por el perímetro. Un caos que no es más que una falta de orden que podría ser aprovechada en cualquier momento para fines cruentos. Es inadmisible y evidencia la necesidad de dos golpes en la mesa. Primero de España y a continuación de Europa.

