La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) se ha despachado a gusto y ha dicho textualmente que las porteadoras marroquíes sufren “vejaciones, abusos, trato degradante e, incluso, acoso sexual al que se ven sometidas a diario las porteadoras por parte de los cuerpos de seguridad a ambos lados de la frontera”.
La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) se ha despachado a gusto y ha dicho textualmente que las porteadoras marroquíes sufren “vejaciones, abusos, trato degradante e, incluso, acoso sexual al que se ven sometidas a diario las porteadoras por parte de los cuerpos de seguridad a ambos lados de la frontera”.
Y se han quedado tan tranquilos. Lógicamente, estas palabras ya han tenido su contestación por parte de algunos sindicatos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional - no todos, por cierto - porque lo que está claro es que no se puede permitir que estas personas, bajo las siglas de Pro Derechos Humanos, difamen sin pruebas.
Aquí la APDHA debe aportar pruebas o, de lo contrario, los sindicatos deben ir al juzgado porque esto no se puede permitir ni un segundo más. Esto ya no es libertad de expresión ni nada sino acusaciones que tienen que demostrarse o de lo contrario sentar en el banquillo a los acusadores.
O la APDHA tiene las pruebas suficientes o que “pague” por lo que ha denunciado tan alegremente. No cabe otra.

