El rector, Pedro Mercado, reivindica que ambas ciudades dejen de ser definidas exclusivamente por la frontera y las crisis migratorias y apuesta por convertirlas en referentes europeos de innovación, conocimiento y convivencia.
El rector, Pedro Mercado, reivindica que ambas ciudades dejen de ser definidas exclusivamente por la frontera y las crisis migratorias y apuesta por convertirlas en referentes europeos de innovación, conocimiento y convivencia.
Ceuta y Melilla llevan demasiado tiempo siendo contadas desde fuera a través de sus fronteras. Esa es una de las principales ideas que plantea el rector de la Universidad de Granada, Pedro Mercado, en una reflexión en la que reclama un cambio de mirada sobre las dos ciudades autónomas y defiende que su futuro debe construirse desde la innovación, el talento y las oportunidades, y no únicamente desde las emergencias.
El máximo responsable de la UGR considera que durante décadas ambas ciudades han quedado atrapadas en una narrativa marcada por la tensión fronteriza, la presión migratoria y las crisis humanitarias, una imagen que, a su juicio, no refleja la complejidad de unas sociedades caracterizadas también por la convivencia y el encuentro entre diferentes culturas.
Las crisis de los últimos años, y especialmente la vivida recientemente en Ceuta, han reforzado esa percepción de territorios permanentemente sometidos a una situación excepcional. Para Mercado, esta visión tiene consecuencias que van mucho más allá de la imagen exterior: dificulta la llegada de inversión y talento, condiciona la percepción de estabilidad y termina afectando incluso a la autoestima colectiva de quienes viven en ambas ciudades.
Pero el rector introduce una segunda lectura. Las situaciones de emergencia también han permitido comprobar la capacidad de respuesta de sus ciudadanos, profesionales e instituciones.
“Su mayor riqueza está en su gente”
Mercado reivindica el papel de una ciudadanía que, ante situaciones extremas, ha sabido mantener la convivencia y prestar ayuda sin importar procedencias.
Esa fortaleza, sostiene, suele quedar fuera de los grandes titulares. Frente al relato de la frontera como escenario permanente de tensión, existe otro relacionado con la solidaridad, la convivencia y la capacidad de ambas ciudades para levantarse después de cada crisis.
“Su mayor riqueza no está en su geografía, sino en su gente”, defiende el rector.
A su juicio, Ceuta y Melilla han demostrado que saben responder a las emergencias, pero no quieren ni pueden construir su futuro exclusivamente alrededor de ellas. El reto ahora pasa por transformar esa capacidad de resistencia en un proyecto de futuro estable.
Y, según Mercado, ese proceso ya está en marcha.
Turismo, tecnología y economía azul para cambiar el modelo
El rector destaca las estrategias que, según señala, están desarrollando los Gobiernos de Ceuta y Melilla para avanzar hacia modelos económicos menos dependientes de la excepcionalidad fronteriza.
Entre las posibilidades cita el turismo y el comercio sostenibles, la economía del conocimiento, la tecnología digital y la economía azul, además de la creación de condiciones que permitan atraer talento, impulsar el emprendimiento y generar oportunidades para que los jóvenes puedan desarrollar su proyecto de vida en las propias ciudades.
Para la Universidad de Granada, el objetivo debe ser que Ceuta y Melilla sean contempladas no como territorios que necesitan únicamente respuestas extraordinarias cuando aparece una crisis, sino como espacios con potencial para generar conocimiento, actividad económica e innovación.
Mercado reclama, por ello, que ambas ciudades sean consideradas una cuestión de Estado, no desde la compasión ni únicamente desde la solidaridad, sino desde la confianza y la inversión a largo plazo.
La UGR reivindica su papel en Ceuta y Melilla
En este punto, el rector sitúa a la Universidad de Granada como uno de los instrumentos fundamentales para transformar ese futuro.
Mercado recuerda que la UGR mantiene desde hace años sus campus de Ceuta y Melilla pese a arrastrar un déficit estructural de financiación durante más de una década, cuya solución, señala, corresponde al Gobierno de la Nación.
La universidad, sostiene, no contempla estos campus como una carga, sino como parte de su propia identidad y como una apuesta estratégica por ambas ciudades.
La presencia universitaria adquiere, además, una dimensión que trasciende las aulas. Para Mercado, mantener y reforzar los campus supone apostar por la cohesión territorial, la igualdad de oportunidades y la presencia del Estado en dos territorios donde la educación superior puede desempeñar un papel decisivo.
“La Universidad también construye Estado”, defiende el rector.
Cada curso, añade, los campus se convierten para miles de jóvenes en espacios desde los que imaginar un futuro diferente. Nuevas titulaciones, proyectos de investigación, empresas tecnológicas y programas destinados a atraer y formar talento pueden comenzar como iniciativas pequeñas, pero terminar generando transformaciones profundas si cuentan con continuidad y respaldo institucional.
Ceuta y Melilla como laboratorios europeos de innovación
Uno de los planteamientos más ambiciosos de Mercado pasa por convertir la singularidad fronteriza de ambas ciudades en una ventaja estratégica para Europa.
El rector considera que Ceuta y Melilla pueden convertirse en referentes europeos en el desarrollo de las denominadas fronteras inteligentes, aprovechando su posición geográfica para experimentar con nuevas tecnologías y modelos de gestión.
No se trataría únicamente de mejorar los controles fronterizos, sino de convertir ambas ciudades en auténticos laboratorios de innovación tecnológica, social y administrativa.
La Universidad de Granada podría participar en proyectos relacionados con el análisis avanzado de datos, la inteligencia artificial aplicada a la gestión fronteriza, la movilidad segura, la cooperación transfronteriza y la investigación sobre convivencia y cohesión social.
La propuesta busca cambiar la percepción de la frontera: de escenario permanente de crisis a espacio en el que Europa pueda experimentar con nuevas soluciones.
Ceuta y Melilla, plantea Mercado, podrían convertirse en lugares donde la Unión Europea aprenda a gestionar sus fronteras “con más conocimiento, más inteligencia, más humanidad y, sobre todo, con mayor visión de futuro”.
“No con ayudas puntuales, sino con proyectos de largo plazo”
Para que ese cambio sea posible, el rector considera imprescindible modificar también la respuesta de las administraciones.
Ceuta y Melilla, sostiene, no pueden continuar dependiendo de ayudas puntuales que se activan cuando estalla una emergencia. Necesitan estabilidad, planificación, inversión y proyectos capaces de transformar sus estructuras económicas y sociales.
Mercado reclama a España que asuma plenamente a ambas ciudades como parte esencial de su proyecto de país y pide a Europa que entienda que lo que sucede en ellas tiene una dimensión continental.
Porque, en su opinión, el futuro de Ceuta y Melilla no afecta únicamente a sus habitantes. También constituye una prueba sobre el modelo de convivencia, gestión fronteriza y cohesión territorial que España y Europa quieren construir.
El rector apuesta así por sustituir el relato de la excepcionalidad por otro basado en innovación, talento, oportunidades y futuro. Un relato que no ignore las dificultades ni la dimensión geopolítica de ambas ciudades, pero que tampoco permita que esas circunstancias definan por completo su identidad.
La apuesta, concluye Mercado, exige consenso político, ambición colectiva y valentía institucional.
Porque Ceuta y Melilla, afirma, necesitan dejar de esperar al próximo episodio de crisis para recibir atención y empezar a ser contempladas desde sus posibilidades.



