Ceuta ha arrancado el año con una cifra preocupante: 89 inmigrantes han entrado de manera ilegal en el mes de enero. Puede parecer solo un número, pero detrás de él hay un problema que nos afecta a todos. No es solo Ceuta; Melilla y Canarias también están en la misma situación, soportando una presión migratoria que va en aumento sin que se adopten soluciones reales.
Ceuta ha arrancado el año con una cifra preocupante: 89 inmigrantes han entrado de manera ilegal en el mes de enero. Puede parecer solo un número, pero detrás de él hay un problema que nos afecta a todos. No es solo Ceuta; Melilla y Canarias también están en la misma situación, soportando una presión migratoria que va en aumento sin que se adopten soluciones reales.
Es evidente que las autoridades locales y nacionales no están haciendo lo suficiente. No podemos normalizar esta realidad ni resignarnos a que nuestra ciudad sea una puerta de entrada sin control. Ceuta tiene que levantar la voz, exigir soluciones y, si hace falta, salir a la calle para protestar. No podemos seguir esperando eternamente a que Madrid o Bruselas decidan actuar.
Se habla mucho de cooperación con Marruecos, de medidas de control, de refuerzos en la frontera. Pero la realidad es tozuda: la inmigración ilegal sigue fluyendo, las mafias siguen operando y la presión migratoria no desaparece. No podemos seguir con discursos vacíos mientras las cifras siguen creciendo.
Es el momento de que Ceuta, Melilla y Canarias hagan un frente común, que sus ciudadanos se movilicen y exijan medidas concretas. Porque lo que está en juego no es solo la seguridad o el orden, sino el futuro de nuestras ciudades. No se trata de cerrar los ojos ni de mirar para otro lado. Se trata de actuar, de una vez por todas.



