Según datos del Sistema Europeo de Alerta Rápida (RAPEX), de las 2.142 alertas no alimentarias recibidas durante 2021 en la Unión Europea, alrededor del 20% fueron de juguetes. La mayoría, por la presencia de sustancias químicas peligrosas, pero en muchos casos también por piezas pequeñas que pueden desprenderse y provocar atragantamientos con riesgo de asfixia en los niños.