La Gimnástica juega, una temporada más, en la División de Honor Juvenil pero ha querido dar un cambio a su forma de confeccionar el equipo pues, tras años contando sólo con jugadores foráneos que incluso no entrenaban en Ceuta, llegó a un acuerdo con el Polillas, y son jugadores de esta entidad los que defienden ahora el equipo, sin ninguna experiencia en una categoría nacional y menos aún en la División de Honor, donde compiten los mejores juveniles del país que todavía no hayan dado el salto al fútbol profesional.
La Gimnástica juega, una temporada más, en la División de Honor Juvenil pero ha querido dar un cambio a su forma de confeccionar el equipo pues, tras años contando sólo con jugadores foráneos que incluso no entrenaban en Ceuta, llegó a un acuerdo con el Polillas, y son jugadores de esta entidad los que defienden ahora el equipo, sin ninguna experiencia en una categoría nacional y menos aún en la División de Honor, donde compiten los mejores juveniles del país que todavía no hayan dado el salto al fútbol profesional.
Pocos han entendido este cambio de actitud, a no ser que exista un trasfondo que nadie haya querido explicar ni tampoco lo vaya a hacer, como ha venido ocurriendo hasta ahora con este club, que ha hecho lo que le ha dado la gana con el dinero de todos los ceutíes.
Pero, tras disputarse sólo unas jornadas, la Gimnástica está dando una pobre imagen como lo demuestra que en sus dos desplazamientos frente al Real Betis y Granada ha recibido 24 goles. Una triste imagen para un club que representa a Ceuta y que recibirá una importante subvención, sin que por parte del ICD se tenga ningún control y se participe en una competición de alta exigencia sin pedirle al club ninguna responsabilidad.
Una pena que esto ocurra una temporada sí y otra también con este club, que cuando no es por una cosa es por otra, pero siempre está en boca de todo el mundo.
