La carrera de cualquier deportista es corta y a partir, según en qué deporte, de los 35 años empiezas a pensar en la retirada, y aunque hayas ganado mucho dinero algo tendrás que hacer porque a los nietos cuando se les cuente lo buen futbolista, baloncestista o atleta que fuiste seguro que te preguntarán ¿y después que hiciste en la vida? Y, claro, lo mejor es contarle algo importante para que los valores sean mayores.
La carrera de cualquier deportista es corta y a partir, según en qué deporte, de los 35 años empiezas a pensar en la retirada, y aunque hayas ganado mucho dinero algo tendrás que hacer porque a los nietos cuando se les cuente lo buen futbolista, baloncestista o atleta que fuiste seguro que te preguntarán ¿y después que hiciste en la vida? Y, claro, lo mejor es contarle algo importante para que los valores sean mayores.
Ese es el caso de muchos, pero el más reciente es el de Bárbara Las Heras que ha cambiado el corazón azul de World Pádel Tour por las instalaciones del Hospital. La jugadora, número 62 del mundo, es médico residente en La Paz, y en estas jornadas es una de los profesionales que se exponen para luchar contra el COVID-19.
Bárbara, en un vídeo publicado por World Pádel Tour, reconoce que no esperaba encontrarse una situación así: “Cuando empecé a estudiar medicina sabía que iba a vivir momentos difíciles, pero no imaginaba nunca estar cara a cara frente a una pandemia como la que estamos viviendo ahora mismo”.
El día que Bárbara deje de ser una gran jugadora de Pádel tendrá un futuro asegurado, y si ha ganado mucho dinero pues también ejercerá su profesión como médico, y como muchos otros que mientras han sido deportistas de élites estudiaron una carrera que hoy ejercen les podrán contar a sus nietos algo más en la vida.
