Muchos palos le están cayendo al defensa del Real Madrid, Sergio Ramos, por su actuación defendiendo la camiseta de España frente a Inglaterra. Incluso sus defensores, que hasta ahora le habían perdonado todos sus pecados, le están dando por todos los lados, y es cierto que se los merece, pero desde hace tiempo.
Muchos palos le están cayendo al defensa del Real Madrid, Sergio Ramos, por su actuación defendiendo la camiseta de España frente a Inglaterra. Incluso sus defensores, que hasta ahora le habían perdonado todos sus pecados, le están dando por todos los lados, y es cierto que se los merece, pero desde hace tiempo.
Sergio Ramos tiene dos caras, el jugador que se cree el mejor del mundo y que juega con soberbia y sobrado, que comete graves errores como los del pasado lunes, aunque lo arregla con los goles que marca y todo se olvida, y el futbolista que sabe que está ante un partido importante y se deja de florituras y sale a morir en el campo, el mejor sin ninguna discusión.
El primer Ramos está saliendo a la palestra más de lo debido en las últimas fechas, no sólo con España sino también con el Real Madrid, pues ahora se despreocupa de defender y se permite el lujo incluso de jugar como delantero muchos minutos, tirando faltas -vaya tela- y penaltis. Este Sergio Ramos se hace un flaco favor y hace que todo el mundo olvide su mejor versión, que hace tiempo que no saca.
PD: Cuando juega en Sevilla ya se pierde del todo.
