La federación de fútbol, la misma que busca plazas en categoría nacional hasta de debajo de las piedras, ha otorgado este año una plaza al Hércules para que compita en Segunda División femenina de fútbol sala. Hasta aquí todo bien, el problema nace cuando el ICD otorga una subvención no equitativa al nivel adquisitivo de los equipos de la categoría y apuesta por una subvención semejante a la que tiene el representante en fútbol.
La federación de fútbol, la misma que busca plazas en categoría nacional hasta de debajo de las piedras, ha otorgado este año una plaza al Hércules para que compita en Segunda División femenina de fútbol sala. Hasta aquí todo bien, el problema nace cuando el ICD otorga una subvención no equitativa al nivel adquisitivo de los equipos de la categoría y apuesta por una subvención semejante a la que tiene el representante en fútbol.
El representante en la modalidad de fútbol para la próxima temporada, que tiene desplazamientos menos costosos que el Hércules en fútbol sala, viene realizando un trabajo muy deficiente respecto a la subvención que recibe, perdiendo prácticamente el 99% de partidos en las últimas temporadas, no contentos con ello, quieren darle el mismo presupuesto a un equipo que tiene todos los ingredientes para poder competir que a otro que no gana un partido. ¿Porqué no se apuesta por el fútbol sala? ¿Cómo se pretende competir contra equipos que doblan prácticamente el presupuesto que se quiere otorgar al Hércules? Plazas como rosquillas, responsabilidades inexistentes.
