No sé si decirlo a lo bruto, jugar con la ironía o enmascararlo para dejar a la gente pensando, lo cierto es que este tema roza el larguero. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, aseguraba en su visita a Ceuta que ellos ocupan una plaza que implica un deber público ligado a su vez a cierta transparencia. La sutileza del mandamás del fútbol español es infinitamente cómica.
No sé si decirlo a lo bruto, jugar con la ironía o enmascararlo para dejar a la gente pensando, lo cierto es que este tema roza el larguero. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, aseguraba en su visita a Ceuta que ellos ocupan una plaza que implica un deber público ligado a su vez a cierta transparencia. La sutileza del mandamás del fútbol español es infinitamente cómica.
Llegar a Ceuta, plantarte con toda la confianza del mundo, y hablar de transparencia en la federación de Ceuta, es igual que ir al Bernabéu y sacar una bandera del Barça, una cagada monumental. Y es que una federación en la que las modificaciones de los artículos son tan comunes como convenientes, además de que su presidente está embarrado hasta las cejas por el caso Soule, no es que roce el larguero, es que la pelota sale del campo. Y vamos a dejarlo ahí.
