La RFEF está desquiciada y a la vez ha desquiciado a todas los demás Federaciones territoriales, clubes, directivas, jugadores, cuerpos técnicos, prensa y aficionados en general.
La RFEF está desquiciada y a la vez ha desquiciado a todas los demás Federaciones territoriales, clubes, directivas, jugadores, cuerpos técnicos, prensa y aficionados en general.
No solamente la preocupación está en los equipos que pertenecen a la Liga de Fútbol Profesional para ver quién entra en Champions, Europa League, quiénes ascienden a Primera y demás, ahí se maneja mucho dinero y los grandes se entienden entre ellos y saben negociar perfectamente con los más pequeños de la primera y la segunda.
Los problemas más grandes están en cómo van a resolver los Play Off y los ascensos en tercera y segunda B, donde hay mayoría de equipos y de ciudades de España y donde se concentra la ilusión de ciudades y pueblos en cantidades mayores, y donde sus aficionados apuestan por el equipo de cada lugar en estas categorías.
Es cierto que la solución no es fácil cuando se juega con las emociones de tantas y tantas personas, unos que se juegan su dinero y otros la ilusión de un aficionado entregado, de futbolistas y entrenadores que se juegan su futuro. En definitiva, una hecatombe que está alargándose en demasía y lo que no se puede hacer por parte de los estamentos oportunos es tener a todo el mundo del fútbol, sean clubes grandes o pequeños, con el corazón en un vilo.
