El deporte es bueno para los jóvenes. Los dicen todos los entendidos en la materia, pero siempre que lo hagan de una manera sana y que sirva para divertirse mientras se forman, pues con los años ya tendrán tiempo de sobra para competir y luchar por salir victoriosos.
El deporte es bueno para los jóvenes. Los dicen todos los entendidos en la materia, pero siempre que lo hagan de una manera sana y que sirva para divertirse mientras se forman, pues con los años ya tendrán tiempo de sobra para competir y luchar por salir victoriosos.
Pero los jóvenes deportistas, en cualquier actividad que practiquen, se encuentran con el enemigo en su propia casa, pues los familiares son los primeros en exigir a los niños que deben ganar por encima de cualquier cosa aunque para ello no respeten ni a sus entrenadores, monitores, compañeros y rivales. Claro que son estos familiares los primeros que no respetan a nada ni nadie, pues critican a los entrenadores y denigran a los compañeros de sus hijos con comentarios como ¡qué malo eres! o ¡dedícate a otra cosa! Los suyos son los mejores aunque la realidad sea diferente y termine avergonzando a sus hijos y estos dejando de practicar una actividad deportiva.
Por eso, dejen de disfrutar a los niños practicando su deporte favorito y no vayan a verlos jugar si no es para ayudar y apoyar.
