La AD Ceuta anunciaba este martes la marcha de Chico Díaz al Recreativo de Huelva. El delantero había recibido una suculenta oferta del conjunto onubense, con deudas mareantes, y ya no quería seguir en el club que le había recuperado del Llangostera y que le había renovado una temporada más cuando se lesionó de su rodilla y no se conocía el alcance de la misma.
La AD Ceuta anunciaba este martes la marcha de Chico Díaz al Recreativo de Huelva. El delantero había recibido una suculenta oferta del conjunto onubense, con deudas mareantes, y ya no quería seguir en el club que le había recuperado del Llangostera y que le había renovado una temporada más cuando se lesionó de su rodilla y no se conocía el alcance de la misma.
Ni el Ceuta ni el Real Madrid son capaces de retener a un jugador cuando este se quiere ir y ejemplos tenemos unos cuantos. Es la ley del fútbol actual, en el que los contratos no se respetan y menos el cariño a una entidad que te lo ha dado casi todo.
Pero aunque ahora mismo todos estemos lamentándonos de la marcha de Chico –nadie pone en duda su calidad-, este es un jugador singular y a casi nadie del fútbol le ha extrañado su marcha del Ceuta, pues aunque el presidente del Ceuta y el cuerpo técnico le han dado todo el cariño del mundo para intentarlo retener, ya que en las últimas diez temporadas ha estado en 18 equipos, no ha terminado casi nunca con el equipo que empezaba una liga. Con esta trayectoria, que se haya ido del Ceuta no parece extraño y sí una crónica anunciada.
Una cosa debe quedar clara y es que por encima de un jugador está el club, y no se puede hipotecar por un futbolista aunque este sea el más valioso de la plantilla. El Ceuta seguirá ganando partidos y, con suerte, vendrá un jugador que ocupe el puesto de Chico y también le dé alegrías a la afición que está deseando ver el ascenso de su equipo a la Segunda B.
