El Polillas Atlético cayó este domingo en el feudo del Naranjo por un contundente diez a cero que demuestra el nivel del equipo caballa que juega esta temporada en Segunda División.
El Polillas Atlético cayó este domingo en el feudo del Naranjo por un contundente diez a cero que demuestra el nivel del equipo caballa que juega esta temporada en Segunda División.
El equipo ceutí ascendió a esta categoría pese a no quedar campeón en Ceuta en una modalidad que nada tiene que ver con la que practica en Segunda, pues en nuestra ciudad se juega a fútbol-siete y sólo participan unos cuatro equipos. Un ascenso que se consigue, desde hace unas temporadas, más en los despachos que por méritos deportivos -en otras territoriales hay que ser campeones de grupo e incluso ganar unas eliminatorias de ascenso- y que después trae como consecuencia lo ocurrido este domingo o lo que le pasó la pasada campaña con el Camoens que también sufrió marcadores sonrojantes.
La imagen de los equipos ceutíes en esta categoría no es buena para nadie aunque quizás los que menos culpan tengan sean las jugadoras y los técnicos que dan todo lo que puedan, y si de unos dirigentes -tanto a nivel de club como federativo- que no calibren las consecuencias deportivas antes de aceptar o conceder un ascenso innecesario e injustificado que además le cuesta a la ciudad una bonita cantidad de dinero, Una subvención que, al igual que en otras modalidades, la Ciudad otorga sin pedir responsabilidades a clubes ni federaciones ni se les exija resultados acorde con la categoría.
Todavía queda camino para intentar cambiar la situación deportiva del Polillas, aunque pese a los refuerzos foráneos parezca complicado.
PD: Un abrazo y ánimos a las jugadoras y cuerpo técnico que dan todo lo que tienen durante cada partido.
