El incidente en Motril, con invasión de campo y agresiones, que le ha costado una sanción al club Mutrayil y a jugadores de este equipo y del CD Puerto, no es el primero que se ha producido en esta categoría, y demuestra que esta categoría no recibe la atención que se merece por parte de la Comisión Nacional de Fútbol-sala de la RFEF.
El incidente en Motril, con invasión de campo y agresiones, que le ha costado una sanción al club Mutrayil y a jugadores de este equipo y del CD Puerto, no es el primero que se ha producido en esta categoría, y demuestra que esta categoría no recibe la atención que se merece por parte de la Comisión Nacional de Fútbol-sala de la RFEF.
Para decir esto nos basamos en que, en los tres años que lleva participando el CD Puerto en la categoría, se han vivido momentos complicados en otros campos como Estepona o Arcos, equipos que dejarían más tarde de participar en la categoría, con unos entrenadores que, en algunos casos, dejan mucho que desear sin que la Comisión o el Comité de Competición tuviese mano dura.
El Mutrayil es de esos equipos al que ninguno de sus rivales quieren visitar. Es una pista complicada, pero no ahora en la División de Honor, sino también cuando sólo existía la Liga Nacional. Una pista de complicado acceso y donde los equipos sufren para ganar los tres puntos aunque sean superiores, aunque esto no quiera decir que las buenas campañas que ha realizado no hayan sido también debido al buen trabajo de sus jugadores.
La comisión no debería dejar que esta categoría se juegue en cualquier pista, además de imponer duras sanciones a aquellos que no estén a la altura de la categoría. Además, y no es la primera vez que lo pedimos, que los árbitros no sean locales para cuidar la pureza de la competición, para que siempre gane el mejor sobre la pista y no el que los colegiados quieran.
