El Gimnasio Goyu-Ryu va a cerrar una de las temporadas más negras de su historia. Sus dos equipos de categoría nacional han perdido la categoría. Ha sido una campaña nefasta tanto a nivel deportivo como social.
El Gimnasio Goyu-Ryu va a cerrar una de las temporadas más negras de su historia. Sus dos equipos de categoría nacional han perdido la categoría. Ha sido una campaña nefasta tanto a nivel deportivo como social.
El club, y mejor dicho su presidente, Mohamed, sigue anclado al pasado. Un mandatario de ordeno y mando que se ha quedado sólo, sin cantera –‘robando’ jugadores a otros clubes para luego sacar pecho’- y cuyo único objetivo era mantener a cualquier precio un equipo en categoría nacional para mantener la subvención. En el camino no le ha importado nada, ni jugadores, ni rivales, etc.
El equipo de la División de Honor ha estado inmerso en varios y lamentables incidentes. La premisa era mantener la categoría a cualquier precio y para ello su entrenador, Fuad, también participaba. No ha importado nada, ni alineaciones indebidas, ni ayudas arbitrales, etc. Pero pese a todo se ha pagado una mala gestión que le ha llevado a perder la categoría. El nombre del fútbol de Ceuta lo ha dejado por los suelos.
El equipo nacional ha sido dirigido por un decepcionante David Mena. Parecía el técnico que se iba a comer el mundo pero también se ha visto superado por lo que significa este club, y que sus triunfos anteriores fueron gracias a contar con excelente jugadores y no por su labor. Mala campaña en lo futbolìstico y con sospecha de alineaciones indebidas que se han podido comprobar actas en mano. La mala gestión deportiva incluso ha provocado que en los últimos partidos el equipo no haya ni completado convocatorias por la falta de jugadores. El descenso se veía venir desde la primera jornada.
Nefasta temporada del Goyu-Ryu que debería ser tenida en cuenta por los responsables del deporte ceutí.
