La ruta migratoria del Estrecho, emprendida sobre todo por personas que cruzan a nado hacia Ceuta, ha duplicado el número de fallecidos -de 52 a 99- en lo que va de este 2026, según el último informe publicado por la ONG Caminando Fronteras.
La ruta migratoria del Estrecho, emprendida sobre todo por personas que cruzan a nado hacia Ceuta, ha duplicado el número de fallecidos -de 52 a 99- en lo que va de este 2026, según el último informe publicado por la ONG Caminando Fronteras.
El informe dedica especial atención también a la ruta terrestre por la valla de Ceuta, donde en los primeros cinco meses del año no se había registrado ninguna muerte el año pasado y en este 2026 se han documentado 48, la cifra más alta en frontera terrestre desde la masacre de Melilla en 2022.
La ruta de Alborán presenta el menor volumen de casos documentados, aunque ha aumentado el número de víctimas y de tragedias al intentar cruzar a nado hacia Melilla y en naufragios de embarcaciones neumáticas hacia las costas andaluzas respecto al periodo anterior, de 3 a 28.
Según el informe, un total de 1.317 personas de 26 nacionalidades distintas han perdido la vida intentando llegar a España en los primeros cinco meses del año, entre ellas 142 mujeres y 129 niños.
La ruta migratoria que más muertos ha dejado desde que empezó el año es la atlántica, que va desde África hasta Canarias y es considerada una de las más peligrosas del mundo, con 635 víctimas mortales, pero esta vez le sigue de cerca la ruta argelina hasta Islas Baleares, con 507 vidas segadas.
Son cifras que "ninguna democracia debería poder asumir como normales", según la entidad, y que se dan a conocer antes de la visita a Canarias del papa León XIV, quien ha denunciado públicamente que los migrantes sean tratados en muchos países peor que animales y ha llamado a la acogida respetuosa, el fortalecimiento de los rescates y el trato humano y justo, ha recordado la entidad en un comunicado.
De acuerdo a la investigación dada a conocer este miércoles, entre enero y mayo, un total de 27 embarcaciones han desaparecido con todas las personas a bordo.
El número total de víctimas mortales es inferior al del mismo periodo del año pasado, cuando se registraron 1.865 fallecidos, entre otros factores porque el número de llegadas irregulares se han reducido en torno al 35 %.
Pero los datos muestran que las rutas se han vuelto más letales si se compara el número de fallecidos con el de llegadas publicado por el Ministerio del Interior: mientras que en 2025 se registraba un fallecido por cada 8 personas arribadas, este año el cociente es de un muerto por cada 6 migrantes que llegan a España.
Caminando Fronteras revindica en este sentido la mejora de los sistemas de localización y de respuesta ante las alertas emitidas, que "continúa siendo irregular y tardía", una situación agravada por la ausencia de protocolos conjuntos operativos con Argelia, que genera "un vacío institucional" y la falta de búsqueda e investigación.
Con base en todos estos datos, Caminando Fronteras indica en su informe que la reducción de llegadas irregulares no puede interpretarse como un indicador de éxito en la protección de la vida humana, sino como "el ejemplo de unas políticas que han elegido medir sus resultados en evitar que lleguen personas a su territorio, obviando a las personas que no sobreviven".



