El Cristo de la Encrucijada volvió a ser portado por tres porteadores ataviados con túnica y la Virgen de las Lágrimas sobre su paso de palio
El Cristo de la Encrucijada volvió a ser portado por tres porteadores ataviados con túnica y la Virgen de las Lágrimas sobre su paso de palio
Después de varios años procesionando ambas imágenes en sus respectivos pasos, la falta de costaleros llevó hace un par de años a la Cofradía a replantearse el salir como antiguamente, la Virgen de las Lágrimas en su paso de palio y el Santísimo Cristo de la Encrucijada llevado con porteadores.
Así, de esta manera, pasaban unos minutos de las seis de la tarde cuando la Cruz de Guía de la Cofradía de la Encrucijada se ubicaba bajo el dintel de la puerta lateral de la iglesia de San José, anunciando que la Hermandad iniciaba su Estación de Penitencia con la elegancia y seriedad que le caracteriza.
La imagen del Santísimo Cristo de la Encrucijada era portado con tres porteadores, mientras que la Virgen de las Lágrimas avanzaba lenta por el callejón Sousa Rodríguez pasadas las seis de la tarde. Acababa de salir por un lateral de la iglesia de San José. Cientos de vecinos esperaban agolpados en las aceras y ventanas para contemplar el procesionar del Cristo de la Encrucijada y la Virgen de las Lágrimas por la barriada de Hadú. Los turistas y los niños se preguntaban por los penitentes y los cuarenta pares de pies que se adivinaban debajo de las imágenes, que recorrían la barriada al ritmo de las marchas procesionales.
En la procesión han participado diversos integrantes del Gobierno local con el presidente Juan Vivas a la cabeza acompañado de Fernando Ramos, Adela Nieto, Néstor García y Rocío Salcedo.
Tras la plegaria ofrecida por Josele, la imagen del crucificado y la de su Madre, se despidieron de la barriada y siguieron el camino hacia la carrera oficial, escoltados por los miembros de la Benemérita; no en vano el Cristo de la Encrucijada es el ‘Cristo de la Guardia Civil’. También custodiaban a la Virgen integrantes del Acuartelamiento de Regulares.

Fue precisamente la Cofradía del Santísimo Cristo de la Encrucijada y María Santísima de las Lágrimas la que abrió el magnífico Jueves Santo y dejó bellas imágenes como su paso por los jardines de la Argentina, carrera oficial o su paso por el interior de la Plaza de África.
Finalmente, uno de los momentos más emotivos fue el regreso hasta el Templo, donde los costaleros tiraron de casta para llevar a sus amantísimos titulares de regreso a su casa por la siempre exigente cuesta de la avenida Otero.
Búsquese en nuestra fotogalería entre los cientos de asistentes a la procesión de la Encrucijada.