Mientras la ciudadanía vive asfixiada ante una realidad social que se nos ha escapado de las manos, de los pies, de la cabeza, y hasta del propio corazón, existen personas dedicadas al mundo de la política que la denigra, la desacredita, y la mancilla. Estas personas, salidas del pozo mercantil, provocan que los políticos y las políticas hayamos perdido veracidad y esto, permitidme que lo diga, solamente hace perjudicar la posibilidad de cambio que nada más la política puede dar. La política es imprescindible, es primordial. La política es el arte del buen Gobierno y gobernar no es ocupar cargos sino dirigir todos los esfuerzos hacia un mejoramiento colectivo económico, social, cultural, educativo, igualitario y de libertades.