Cuando uno ve y oye los medios de comunicación locales o nacionales, se da cuenta de que hasta el momento hemos estado en manos de verdaderos profesionales del latrocinio institucionalizado. Da igual el partido que sea, basta con que haya estado en una posición de poder para que el resultado se el mismo para todos, es posible que tal apreciación no debe generalizarse pero a los hechos me remito, el poder corrompe y el poder continuado perpetua lo corrupción, con lo que quizá para evitarlo seria conveniente que un dirigente no estuviese mas de ocho años al frente de cualquier institución gubernativa.
