El Anteojo
Es verdad que a cada cerdo le llega su San Martín, eso no hay que dudarlo, y sobre todo cuando un cerdo o cerda tiene muy mala leche o esa tripa a la que siempre hago alusión, que no es posible verla ni con una operación quirúrgica, por lo profunda que está y por la bilis amarga y retorcida que suelta que, al ser viscosa, no deja verla, pero créanme, está llena de una leche mala y producida por unos genes que no son de derecho, suelen ser de revés como ocurre con los atunes en su temporada.