Nuestra sociedad actual está marcada por un tiempo rudo y brutal, un tiempo en que se lucha a codazos, un tiempo en el que todos están contra todos, un tiempo de intolerancia, de exigencias y de poder, un tiempo en el que los fraudes, la mentira y el engaño determinan los días. Incontables personas pasan horas y horas ante la pantalla del televisor, navegando en Internet y con juegos de ordenador en busca de una aparente compensación para el sentimiento desolador de estos días.
