El bailaor y coreógrafo andaluz David Morales ha lamentado que el baile en el flamenco "no está demasiado bien cuidado" a pesar de que ha defendido que está en un "buen momento" tras una época donde España ha estado "un poco huérfana" de primeras espadas.
El bailaor y coreógrafo andaluz David Morales ha lamentado que el baile en el flamenco "no está demasiado bien cuidado" a pesar de que ha defendido que está en un "buen momento" tras una época donde España ha estado "un poco huérfana" de primeras espadas.
David Morales (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1971) ha realizado esta reflexión en una entrevista con EFE en Ceuta, donde anoche presentó su espectáculo flamenco "¡Bailando, que es flamenco!" acompañado por Salvador Andrades a la guitarra y Esperanza León al cante.
"La juventud debe tener más en cuenta que el flamenco nuestro tiene mucha importancia y hay mucho mundo por llevarlo, aunque sí es verdad que no estamos en un mal momento después de una época donde murieron Camarón, Paco de Lucía o Antonio Gades, es decir, los grandes genios que ha dado la danza, el cante y el baile", ha comentado.
No obstante, ha afirmado que "hay que seguir trabajando e insistiendo porque el flamenco, la danza, el cante y la guitarra están en los teatros, por lo que hay que intentar que los jóvenes se interesen un poco más por el flamenco".
Larga trayectoria artística
El bailaor echa un vistazo a su carrera para recordar que en su casa "todos son muy fiesteros porque siempre lo hemos celebrado todo pero sólo yo cogí el camino de esta profesión. Empecé bailando sevillanas en todas las verbenas con mi prima Sonia, después aprendí a bailar con seis años y a partir de ahí ví que me gustaba pero no es tan fácil como en la niñez y hay que trabajar".
Y para mantener una carrera tan larga el secreto está "en la constancia y para mí lo más importante es el día a día. Hay que amar esta profesión, dedicarle todo el tiempo del mundo y nunca desfallecer".
David Morales, que ha llevado su baile a multitud de países, ha destacado que "es emocionante ver cómo cualquier extranjero se emociona pese a no entender lo que está diciendo mientras canta, es decir, ese flamenco hay que seguir defendiéndolo".

Ha explicado que cuando actúa en el extranjero "te sientes muy arropado porque te reciben con un cariño inmenso y le dan mucha importancia. No quiero pensar mal pero parece que en España como lo tenemos tan a mano o en cualquier esquina a lo mejor cuando viajas a cualquier país del mundo piensan que en cualquier sitio se baila flamenco y no tiene nada que ver".
"Hay muchos rincones donde hay muy pocas escuelas de baile y cuesta mucho llevar a los jóvenes a las peñas flamencas y que se preocupen por la guitarra, el cante o el baile", ha precisado.
Por ello, sí echa de menos "muchas escuelas, la Junta de Andalucía está empujando para que el flamenco vaya a las escuelas cuando eso se debería haber hecho hace muchos años ya que mis hijos han estudiado Beethoven antes que Paco de Lucía o Camarón y han estudiado la flauta travesera antes de un cajón flamenco o una guitarra para que los niños sepan diferenciar cuatro detalles".
La evolución del flamenco
El bailaor, que comenzó su trayectoria artística con seis años y fue considerado como "el niño de los pies de oro" por la prensa británica, sí tiene claro que el flamenco ha evolucionado con el paso del tiempo.
"Lo importante es transmitir y demostrar al público lo que uno siente y lo que uno es. Yo me considero más conservador en el sentido de que me gusta más el flamenco que he cuidado desde pequeño y que sigo cuidando", ha reflexionado.
No obstante, sí dice que "respeto, admiro y quiero" a los compañeros "que hacen un flamenco más vanguardista, los que mezclan con otro tipo de danzas, pero yo me identifico más con el de Antonio Gades, Vicente Escudero, Mario Maya o Matilde Coral, es decir, el flamenco que a mí me emociona más".
Por ello, ha dejado claro a EFE que en sus espectáculos "siempre intento que haya un hermanamiento entre las músicas porque si vamos a jugar con la música latinoamericana que nos hermanemos con el tambor o la milonga argentina, pero siempre conservando el flamenco de la forma que lo conocemos porque tenemos que defender que es la música culta que tenemos en España y eso nadie lo puede quitar".
Su último espectáculo, llamado "¡Bailando, que es flamenco!", lo define como "un repaso al flamenco que uno ha vivido desde pequeño, no sé si más ortodoxo o más puro, pero sí ese flamenco que hemos conocido esas tardes, noches y madrugadas, por lo que hacemos un repaso por el más tradicional".
"No soy de mirar mucho a futuro porque sigo aprendiendo cada día, el flamenco me gusta mucho la improvisación, es decir, el 50 por ciento es técnica y el otro 50 por ciento la improvisación, pero sí tengo muchos proyectos por delante", ha concretado.
Ha valorado su vuelta a Ceuta más de quince años después. "Hará quince años que no venía aunque de pequeño sí vine más para actuar en la Tertulia Flamenca, por lo que siempre tiene uno muchas ganas de venir a un sitio donde se respira el flamenco", ha añadido.

