La administración ceutí no aprende que hay que saber escuchar y más aún cuando existen ideas sobre cómo llevar una posible solución referente a los MENA, repercutiendo no solo en los menores en sí mismos, sino en los propios ciudadanos donde observan que esta problemática se enquista.
La administración ceutí no aprende que hay que saber escuchar y más aún cuando existen ideas sobre cómo llevar una posible solución referente a los MENA, repercutiendo no solo en los menores en sí mismos, sino en los propios ciudadanos donde observan que esta problemática se enquista.
Este frente se abre no sólo en Ceuta sino a nivel nacional, ya que el fenómeno MENA trae de cabeza tanto al gobierno central como a la corporación local de Ceuta; está claro que esta situación no tiene solución a simple vista, pero lo que no deben hacer los mandatarios que gobiernan en la actualidad, es obviar propuestas como es la del Defensor del Menor.
Se crearía un comisionado parlamentario de carácter independiente, con representación de un miembro de cada partido político. Con esta iniciativa, la gestión del centro La Esperanza sería más eficiente y transparente, hechos que no se dan en la actualidad.
La Esperanza, a día de hoy, permanece saturado y no sólo se está poniendo en peligro la seguridad de los internos (menores no acompañados) sino que además, la de los propios trabajadores peligra al verse desbordados por la falta de medios y personal. Por ello lo primero y más urgente que habría que hacer, sería ampliar la plantilla de educadores y monitores. Todo ello sin olvidar lo más importante que, es la seguridad, por lo que la ampliación de agentes de seguridad debería ser inminente. Estas medidas no son descabelladas, ya que existen centros en la península con un número muy por debajo de internos y con bastante más personal que en La Esperanza.
Para finalizar, pediría a todos los grupos políticos que hay en la ciudad, que antes de que finalice el año, pensaran de verdad en los ceutíes y por una vez reinara la cordura, empezando a tratar los problemas desde abajo aportando entre todos soluciones y así llevar por bandera y aunar criterios, sin fijarse en quien propuso o no una solución. Sería una muy buena forma de acabar un año desastroso en cuanto a gestión se refiere.

