Cualquier tiempo pasado… ¿siempre fue mejor? Eso decía el poeta y eso nos planteamos muchas veces.
Cualquier tiempo pasado… ¿siempre fue mejor? Eso decía el poeta y eso nos planteamos muchas veces.
Lo que pasaba en Ceuta los últimos días del mes de julio de este año va a afectarnos, sin ninguna duda, durante los próximos años. Más allá de lo que ya hemos manifestado a nivel político cada uno de nosotros respecto a la opinión que nos pueda merecer lo ocurrido, me preocupa cómo va a transformarnos socialmente a partir de ahora.
Corremos un grave peligro, como es el de polarizarnos, muchísimo más a partir de ahora, en nuestro día a día. Los que hace décadas, hablábamos ya del “nosotros y vosotros” de las distinciones que a veces (demasiadas) se hacían de manera más o menos consciente según el caso, vemos, muchas veces estupefactos, cómo está volviendo a aparecer, más a “cara perro” si cabe. Y es que, no podemos pasar por alto cómo pueden calar y perjudicar determinados mensajes y determinadas actitudes.
No puede pasarnos desapercibido el hecho que denuncian muchos chavales ceutíes y sus familias respecto a la sensación de que hay parte, de su propia sociedad, la ceutí, que pretende hacerles sentir extranjeros en su propia tierra. Es la sensación que te queda cuando sales a manifestarte por Ceuta y oyes al de al lado decir “fuera de aquí todos los moros” o cuando te dicen que te pongas algo para “identificarte” y para que no te confundan con algún inmigrante (debe ser que al inmigrante, por el hecho de serlo sí se le pueden decir y hacer según qué cosas). También te queda esa sensación, cuando en plena manifestación hay un grupo de personas que empieza a decir “invasores, expulsión” y te miran por tener un color de piel un poco más oscuro o, por supuesto, por llevar ese hiyab que parece que hay a quien sigue molestando y oprimiendo ante el espejo de sus propios prejuicios.
Es justo ese clima, el caldo de cultivo perfecto y preferido para quienes quieran separar a la sociedad en algo que, de entrada, nos une: el ataque a nuestra integridad territorial, la de Ceuta y el impacto que esta desbordante situación pueda tener sobre todos y cada uno de nosotros. No nos quepa duda, que al igual que hace la ultraderecha cuando pretende señalarnos a algunos como promarroquíes por el hecho de ser musulmanes o porque nuestros orígenes (remotos en algunos casos) sean del país vecino, van a hacer ahora para excluirnos de lo nuestro: Ceuta.
Como si le debiésemos alguna explicación o justificación.
Como si uno eligiera dónde nace.
Si el primer paso es el de intentar que nos sintamos incómodos en determinados momentos o lugares, el siguiente es el de provocar que nos auto excluyamos de pronunciarnos porque total, “nunca nos van a ver igual”.
No hay nada más molesto que eso. No hay nada más triste y que te dé tanto coraje como tener la sensación de tener que estar reivindicando lo que eres. Hasta que con los años te das cuenta de que no hace falta. Que como se suele decir, “quien no quiere entender, siempre encontrará alguna excusa…”
Y es que, hay quien no va a entender jamás que se puede ser español y no ser fascista. Que la patria, tu tierra, tu gente, es mucho más que una proclama adornada con los colores de la bandera. Que siempre habrá quienes pretendan hacerte sentir extraño en tu propia tierra, en tu propia piel, pero ante ellos, precisamente ante esos que son así, no hay que ceder ni un ápice. No hay que regalarles espacio, porque es a quien moleste quien debe hacérselo mirar y porque aquí, en mi tierra, no sobra nadie.
Que desaparezca de una vez el “nosotros y vosotros” es una prioridad que depende de cada uno de nosotros, de los ceutíes, que bastante tenemos con lo que nos ha caído encima como para permitir que haya quien erosione y escarbe en nuestras diferencias en vez de coser todo lo que nos une.
Ser de Ceuta, es un sentimiento.
Ser de Ceuta, español y de alguna minoría que cada vez es más mayoría, es un orgullo, a pesar de todos los retos, a pesar de todas las miradas y murmullos.
Carta de Fatima Hamed (presidenta del MDyC) a la ciudadanía ceutí
