La asociación de guardias civiles cuestiona el informe preliminar del Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos y exige al Gobierno español un respaldo institucional ante las acusaciones.
La asociación de guardias civiles cuestiona el informe preliminar del Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos y exige al Gobierno español un respaldo institucional ante las acusaciones.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha rechazado de forma tajante las acusaciones de malos tratos y agresiones contra agentes españoles recogidas en el informe preliminar elaborado por el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos, publicado el pasado 8 de agosto. La organización considera que el documento carece de pruebas suficientes para sostener acusaciones generalizadas contra la Guardia Civil y reclama una respuesta institucional firme por parte del Gobierno de España.
La AUGC sostiene que el informe se basa en testimonios recogidos entre personas que ya habían regresado a Marruecos y cuestiona la ausencia de elementos de prueba independientes que permitan acreditar las acusaciones. Según la asociación, el documento no identifica a ningún agente concreto, no aporta partes médicos atribuidos a miembros de la Guardia Civil ni recoge denuncias presentadas ante la justicia española.
La asociación cuestiona la ausencia de imágenes
Uno de los principales argumentos de la AUGC se centra en la afirmación recogida en el informe sobre la supuesta ausencia de cámaras en determinados lugares donde se habrían producido las agresiones.
La asociación recuerda que los acontecimientos del 30 y 31 de julio estuvieron acompañados de una amplia presencia de teléfonos móviles, medios de comunicación y sistemas de videovigilancia. Según sostiene, numerosos ciudadanos, comerciantes, vecinos y personas que participaron en los cruces disponían de teléfonos móviles, mientras que la zona contó también con cámaras de establecimientos e instalaciones públicas y privadas, además de una importante cobertura periodística internacional.
La AUGC destaca además que, frente a las acusaciones, durante aquellos días sí se difundieron numerosas imágenes de agentes de la Guardia Civil interviniendo en el agua y auxiliando a personas, incluidos menores.
La organización señala asimismo que el propio informe marroquí reconoce que uno de los vídeos utilizados como referencia había sido alterado mediante inteligencia artificial y que una fotografía difundida como prueba de lesiones no correspondía al caso al que se vinculaba.
La AUGC vuelve a reclamar cámaras corporales
Ante esta situación, la asociación aprovecha para recuperar una de sus reivindicaciones históricas: la implantación generalizada de cámaras personales para los agentes de la Guardia Civil.
La AUGC defiende que estos dispositivos servirían tanto para garantizar los derechos de los ciudadanos como para proteger a los propios agentes frente a denuncias falsas, acusaciones infundadas o imágenes manipuladas o descontextualizadas. La organización reclama que su utilización cuente con protocolos claros, garantías de protección de datos y sistemas adecuados de custodia y trazabilidad de las grabaciones.
“Quien de verdad quiera transparencia en la frontera sur tiene una manera muy sencilla de conseguirla: dotar de cámaras a quienes trabajan en ella”, sostiene la asociación.
Cuestiona también otros extremos del informe
La AUGC pone en duda asimismo algunas afirmaciones contenidas en el documento del Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos. Entre ellas, cita la referencia al supuesto cierre de restaurantes, cafeterías y comercios por orden de las autoridades locales de Ceuta.
Según la organización sindical, los establecimientos habrían decidido cerrar por iniciativa propia siguiendo una recomendación de la Confederación de Empresarios de la ciudad. Para la AUGC, este extremo cuestiona el rigor del informe y reclama que sus conclusiones sean analizadas con cautela.
La asociación pone el foco en la organización de los cruces
Más allá de las acusaciones de malos tratos, la AUGC considera especialmente relevantes algunas de las informaciones que sí aparecen recogidas en el informe marroquí.
La organización destaca que el documento reconoce un incremento de los intentos de entrada desde mediados de junio, con una escalada desde el 14 de julio y un máximo registrado los días 30 y 31 de julio. También recoge, según la AUGC, la revisión de 23 grupos que superarían conjuntamente los 1,08 millones de miembros, con más de 1.400 publicaciones diarias relacionadas con rutas, puntos de encuentro, preparación de los cruces y coordinación a través de aplicaciones de mensajería.
Para la asociación, estos datos evidencian que la presión migratoria no fue un fenómeno espontáneo, sino que existió una actividad previa de organización y difusión a través de redes sociales.
La AUGC cuestiona, en este contexto, que la vigilancia fronteriza permanente de Ceuta se desarrollara, según afirma, con 60 guardias civiles y seis embarcaciones.
Defensa del trabajo realizado por los agentes
La asociación reivindica especialmente la actuación desarrollada por los guardias civiles durante las jornadas de máxima presión migratoria.
La AUGC recuerda que los agentes tuvieron que intervenir durante horas en el agua, rescatar a personas y menores y recuperar cadáveres. También señala que en el Instituto de Medicina Legal de Ceuta se practicaron 82 autopsias relacionadas con aquellos acontecimientos.
La organización considera que el trabajo realizado por los agentes debe ser reconocido y rechaza que se extienda una sospecha generalizada sobre todo el cuerpo a partir de acusaciones que, a su juicio, no han sido acompañadas de pruebas suficientes.
Cinco exigencias al Gobierno
Ante la situación generada, la AUGC formula cinco principales reclamaciones.
En primer lugar, pide que cualquier persona que disponga de una denuncia concreta la presente ante la justicia española, aportando los datos necesarios para investigar los hechos. La asociación asegura que será la primera en reclamar responsabilidades individuales si estas llegan a acreditarse.
En segundo lugar, reclama al Gobierno de España una respuesta institucional, por escrito y firme, ante las acusaciones procedentes de Marruecos.
La tercera petición vuelve a centrarse en la implantación generalizada de cámaras personales para los agentes de la Guardia Civil. La cuarta pasa por aclarar oficialmente las informaciones relativas a posibles agentes heridos durante aquellas jornadas y garantizar que cualquier lesión o daño sufrido sea registrado y reconocido.
Por último, la asociación reclama que la situación sirva para abordar las carencias estructurales de la frontera, entre ellas la falta de efectivos, la ampliación de los espigones del Tarajal y Benzú y el refuerzo del Servicio de Información para detectar con mayor antelación posibles movimientos organizados a través de las redes sociales.
La AUGC concluye defendiendo que los agentes que participaron en aquellos días necesitan “medios, protocolos escritos, refuerzo estructural, cámaras que acrediten lo que hacen y un Estado que les respalde” y reivindica que su actuación durante la emergencia quede respaldada por los hechos documentados durante las jornadas de máxima presión en la frontera.
