Desde el Colegio Oficial de Médicos de Ceuta (COMCE) hemos leído con atención su respuesta a la carta que le remitimos ante la grave situación asistencial vivida en nuestra ciudad. Y debemos decirle, con la misma claridad con la que nos dirigimos a usted entonces, que su contestación nos resulta profundamente decepcionante.
Desde el Colegio Oficial de Médicos de Ceuta (COMCE) hemos leído con atención su respuesta a la carta que le remitimos ante la grave situación asistencial vivida en nuestra ciudad. Y debemos decirle, con la misma claridad con la que nos dirigimos a usted entonces, que su contestación nos resulta profundamente decepcionante.
Le trasladamos una preocupación médica, asistencial y, sobre todo, humana. Su respuesta ha sido una sucesión de cifras, porcentajes, inversiones y comparativas que no responde al fondo de aquello que le planteamos.
No necesitábamos que nos explicara cuántas camas tiene nuestro hospital, cuántos centros de salud existen en Ceuta o cuántos profesionales trabajan en ellos. Los conocemos. Trabajamos aquí. Vivimos aquí. Y somos precisamente los médicos de esta ciudad quienes conocemos de primera mano las fortalezas, las carencias y los límites de nuestro sistema sanitario.
Tampoco cuestionamos el trabajo realizado por los profesionales de INGESA. Todo lo contrario. Si el sistema ha sido capaz de soportar una presión extraordinaria ha sido, en buena medida, porque médicos y demás profesionales sanitarios han vuelto a estar a la altura, trabajando y respondiendo cuando las circunstancias lo han exigido.
Por eso resulta especialmente difícil aceptar que ese esfuerzo se utilice ahora como argumento para negar la gravedad de lo sucedido.
Que el sistema haya resistido no significa que la situación haya sido normal. Que los profesionales hayan respondido no significa que no hayan estado desbordados. Y que no se haya producido un colapso absoluto no convierte lo ocurrido en una situación asistencial ordinaria.
Su propia carta reconoce que fue necesario activar un dispositivo especial y reforzar la asistencia con más de 60 profesionales adicionales sin que se especifique cuántos de estos son médicos, que permanecerán inicialmente hasta el 31 de agosto. Si fue necesario movilizar recursos extraordinarios, parece evidente que la situación también fue extraordinaria.
No se refuerza extraordinariamente un sistema porque esté afrontando una situación ordinaria.
Y a esos números habría que añadir una realidad que no aparece en ninguna estadística: el esfuerzo de los profesionales que ya estaban aquí, asumiendo una presión extraordinaria para poder responder a las necesidades asistenciales.
Los refuerzos no demuestran que no haya existido un problema. Demuestran precisamente que ha sido necesario adoptar medidas excepcionales para hacerle frente.
Pero hay algo de su respuesta que nos preocupa todavía más.
En su carta se refiere a determinadas voces como “fuentes alarmistas” cuyo objetivo sería “sembrar confusión y miedo en la población”. Si esa consideración pretende incluir al Colegio Oficial de Médicos de Ceuta o a los profesionales que han alertado sobre lo que estaban viviendo, debemos rechazarla de manera rotunda.
Este Colegio no alarma. Este Colegio advierte. No siembra miedo.
Cumple con su responsabilidad. Y no utiliza políticamente la sanidad: defiende a sus médicos y a sus pacientes.
Resulta, además, difícil comprender este reproche viniendo de quien ha defendido públicamente durante años la necesidad de señalar las deficiencias del sistema sanitario, escuchar a sus profesionales y reclamar soluciones cuando la situación lo requiere.
Aquello era legítimo entonces y sigue siendo legítimo ahora que son los médicos de Ceuta quienes levantan la voz.
Señalar carencias no es alarmismo. Advertir de riesgos no es generar miedo.
Exigir respuestas no es atacar al sistema sanitario. Es defenderlo.
La diferencia es que hoy usted no se encuentra al otro lado de la reivindicación. Hoy es la ministra de Sanidad y, en el caso de Ceuta, la máxima responsable política de una asistencia sanitaria gestionada directamente por el Estado a través de INGESA.
Cuando advertimos de posibles brotes o riesgos epidemiológicos no afirmamos que existan. Hablamos de posibilidades que deben prevenirse y vigilarse, precisamente porque esa es una obligación elemental desde el punto de vista médico y de salud pública.
Resultaría mucho más irresponsable callar y esperar a que apareciera un problema para empezar entonces a preocuparnos por él.
Y mientras discutimos terminología y estadísticas, siguen existiendo personas en Ceuta que necesitan asistencia.
Hasta el punto de que el propio COMCE ha realizado un llamamiento entre sus colegiados para contar con médicos voluntarios dispuestos a atender a mujeres y niñas acogidas provisionalmente en el CEIP Reina Sofía, en la barriada del Príncipe Alfonso.
No debería ser necesario que la vocación y la solidaridad de los médicos tengan que dar respuesta a necesidades asistenciales que requieren una actuación organizada de las administraciones competentes.
Por eso, cuando leemos en su carta que “ni ha existido ni existe actualmente falta de atención alguna”, no podemos compartir una afirmación tan categórica. Porque una cosa son los datos que llegan a un despacho y otra muy diferente la realidad que se vive sobre el terreno.
Y esa es precisamente la razón por la que le pedimos que viniera a Ceuta.
Nos comunica ahora que ya tenía previsto desplazarse a nuestra ciudad “en las próximas semanas”.
Permítanos preguntarle directamente:
¿Cuándo?
¿Qué significa exactamente “en las próximas semanas”?
¿Cuando la situación se haya calmado? ¿Cuando la presión asistencial haya disminuido? ¿Cuando quienes hoy necesitan atención ya no estén aquí? ¿Cuando todo esto haya dejado de ocupar titulares y resulte mucho más sencillo venir a conocer una realidad que ya habrá cambiado?
Ceuta no necesita que su ministra de Sanidad venga cuando todo haya pasado. Necesita que venga mientras todavía puede conocer aquello por lo que precisamente le estamos pidiendo que venga.
Y existe otra pregunta que consideramos inevitable:
¿Ha venido usted a Ceuta para comprobar personalmente la situación que describe con tanta rotundidad en su carta?
Porque existe una diferencia enorme entre recibir informes y estadísticas desde kilómetros de distancia y estar aquí, entrar en nuestros centros sanitarios, hablar con los médicos, escuchar a quienes han trabajado estos días y conocer directamente las necesidades de los pacientes.
Hasta ahora, la realidad que parece llegar al Ministerio es fundamentalmente la que le traslada INGESA, organismo que depende precisamente del Ministerio que usted dirige.
Y desde el COMCE creemos que una ministra no debería conformarse con una única versión cuando los profesionales que trabajan sobre el terreno le están trasladando otra realidad.
Por eso se lo decimos con claridad:
Salga de los informes y venga a Ceuta.
Hable con los médicos de Urgencias. Hable con los profesionales de Atención Primaria. Hable con quienes han estado trabajando estos días.
Hable con los pacientes.
Escuche antes de concluir que quienes alertan de lo que está ocurriendo están exagerando.
Ceuta no es una estadística. Es una ciudad extrapeninsular de apenas 19 kilómetros cuadrados, con un único hospital y con dificultades estructurales para atraer y mantener determinados especialistas. Una realidad sanitaria singular que exige respuestas igualmente singulares.
Y precisamente porque INGESA depende directamente del Ministerio de Sanidad, la responsabilidad política sobre la asistencia sanitaria de Ceuta corresponde también al Ministerio que usted dirige.
No aceptamos, por tanto, que una preocupación expresada desde la profesión médica pueda despacharse con estadísticas, comparaciones presupuestarias o insinuaciones de alarmismo.
No le pedimos seis páginas de datos. Le pedimos que escuche.
No le pedimos que nos explique Ceuta desde Madrid.
Le pedimos que venga a Ceuta.
No le pedimos que nos traslade únicamente la versión de INGESA.
Le pedimos que escuche también a los profesionales que sostienen diariamente la sanidad ceutí.
Y no le pedimos una visita cuando resulte cómoda en la agenda.
Le pedimos una respuesta a la altura de una situación excepcional.
Desde el Colegio Oficial de Médicos de Ceuta seguiremos haciendo exactamente aquello que nos corresponde: defender la dignidad de los pacientes, exigir una asistencia sanitaria adecuada y respaldar a unos profesionales que se están dejando la piel para sostenerla.
Puede que discrepemos sobre cómo denominar lo ocurrido.
Pero mientras discutimos si debemos llamarlo crisis, colapso o catástrofe asistencial, hay una realidad que ninguna estadística puede borrar: Ceuta ha vivido una situación extraordinaria y sus médicos han tenido que responder de manera extraordinaria.
Por eso reiteramos nuestra petición:
Venga a Ceuta. Y venga ahora.
Escuche a sus médicos, mire a los pacientes y conozca personalmente la realidad antes de decir, desde kilómetros de distancia, que aquello que están viviendo no es lo que ellos mismos están viendo cada día.
