La Delegación del Gobierno en Ceuta ha ofrecido este lunes explicaciones sobre la polémica surgida tras el accidente ocurrido el pasado sábado en la carretera nacional N-354, en las inmediaciones de Punta Blanca, en el que un vehículo perdió el control presuntamente por exceso de velocidad. Aunque no hubo heridos graves, el siniestro ha reavivado el debate sobre la seguridad vial en el entorno de la barriada de Benzú.
La Delegación del Gobierno en Ceuta ha ofrecido este lunes explicaciones sobre la polémica surgida tras el accidente ocurrido el pasado sábado en la carretera nacional N-354, en las inmediaciones de Punta Blanca, en el que un vehículo perdió el control presuntamente por exceso de velocidad. Aunque no hubo heridos graves, el siniestro ha reavivado el debate sobre la seguridad vial en el entorno de la barriada de Benzú.
Desde el Área de Fomento han querido puntualizar que el accidente no tuvo lugar dentro de la barriada, sino en un tramo anterior, y que las medidas de seguridad vial implementadas por la Unidad de Carreteras —dependiente del Ministerio de Transportes— están plenamente vigentes y responden a criterios técnicos.
La Ciudad Autónoma había solicitado anteriormente a la Dirección General de Carreteras la instalación de bandas reductoras de velocidad en la zona. Sin embargo, según la Delegación, esa petición fue respondida de manera clara desde la Unidad de Carreteras de Cádiz, indicando que las bandas que el Ayuntamiento pretendía colocar no cumplían la normativa de seguridad en vías nacionales. Según el informe técnico, esas bandas podrían suponer un riesgo mayor al buscado inicialmente, al no estar homologadas ni autorizadas.
En su lugar, desde la Unidad de Carreteras se ha optado por implementar otras medidas disuasorias: se ha reducido la velocidad de 50 a 30 km/h a la entrada de la barriada, se ha reforzado la señalización vertical y horizontal —incluyendo los llamados "dientes de dragón" en el asfalto— y se han mantenido los semáforos con radar, que se activan en rojo si un vehículo excede el límite de velocidad.
Además, se han instalado señales luminosas que indican los pasos de peatones y continúan operativos los semáforos dentro de Benzú. La Delegación ha insistido en que estas medidas buscan garantizar tanto la seguridad de los peatones como de los conductores, y que han sido elegidas por su eficacia y por evitar molestias a los vecinos, ya que las antiguas bandas reductoras generaban altos niveles de ruido.
En la respuesta remitida a la Ciudad a principios de mayo, la Unidad de Carreteras no descarta que se puedan instalar bandas reductoras, siempre que cumplan con la normativa vigente y se sigan los procedimientos establecidos. No obstante, hasta el momento no se ha recibido respuesta formal desde el Gobierno local sobre si tiene intención de proceder en ese sentido.
Respecto al accidente del sábado, la Guardia Civil y la propia Unidad de Carreteras han iniciado una investigación para determinar las causas exactas. Aunque se baraja el exceso de velocidad como principal hipótesis, aún no hay conclusiones definitivas.
La Delegación ha subrayado que la seguridad vial es una prioridad para el Gobierno de España y que se seguirán adoptando todas las medidas necesarias, incluyendo un posible refuerzo del control mediante radares o la intervención de la Guardia Civil, si así se considera oportuno. Asimismo, ha querido desligar el siniestro de la polémica sobre las bandas reductoras, calificando de injustas las acusaciones que atribuyen responsabilidades a la Delegación por unos hechos que ocurrieron fuera de la zona objeto de debate.
"Lo importante es garantizar la seguridad de todos, peatones y conductores, sin improvisar ni colocar elementos no autorizados que puedan aumentar el riesgo", han concluido desde el Área de Fomento.