La previsión de fondos del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 y la promoción de 61 viviendas de alquiler asequible en Monte Hacho suponen un avance, aunque no resuelven por sí solos el problema estructural de acceso a la vivienda en la ciudad
La previsión de fondos del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 y la promoción de 61 viviendas de alquiler asequible en Monte Hacho suponen un avance, aunque no resuelven por sí solos el problema estructural de acceso a la vivienda en la ciudad
Ceuta vuelve a situar la vivienda en el centro de la agenda pública. La previsión de que la ciudad pueda gestionar en torno a 7 millones de euros dentro del nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 y la tramitación de una promoción de 61 viviendas para alquiler asequible en Monte Hacho son dos noticias positivas en un contexto marcado por la escasez de suelo, la dificultad de acceso al alquiler y la necesidad de ampliar el parque público residencial.
El nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 contempla una financiación global de 7.000 millones de euros, con un modelo de corresponsabilidad en el que el Estado asume el 60% de la financiación y las comunidades autónomas y ciudades autónomas el 40% restante. Además, fija que al menos el 40% de los recursos se destinen al incremento de vivienda social y asequible, un 30% a rehabilitación, accesibilidad y renovación urbana, y otro 30% a ayudas para reducir el esfuerzo económico de acceso a la vivienda y favorecer la emancipación juvenil.
El Plan Estatal: una ayuda necesaria, pero limitada para Ceuta
La cantidad que se maneja para Ceuta, alrededor de 7 millones de euros, debe leerse con prudencia. Es una inyección económica positiva, pero claramente limitada si se compara con las necesidades reales de vivienda pública, alquiler asequible, rehabilitación y suelo disponible en la ciudad.

El porcentaje de reparto utilizado en el anterior Plan Estatal de Vivienda 2022-2025 situaba a Ceuta en el 0,10%, el mismo porcentaje asignado a Melilla, según la distribución territorial acordada entonces. Aplicado a un plan estatal de 7.000 millones, ese porcentaje explica la cifra aproximada de 7 millones para la ciudad.
La clave está en que esa cantidad, aunque bienvenida, difícilmente puede transformar por sí sola el mercado residencial ceutí. Si se destina una parte a nueva vivienda, otra a rehabilitación y otra a ayudas directas, el margen real para levantar promociones de calado se reduce considerablemente. Por eso, el debate no debe quedarse solo en cuánto dinero llega, sino en cómo se gestiona, qué proyectos se priorizan y qué calendario de ejecución se fija.
Monte Hacho: 61 viviendas de alquiler asequible
El segundo frente abierto es la promoción de 61 viviendas para alquiler asequible en Monte Hacho, una actuación tramitada con técnicas industrializadas y con un presupuesto total de 12.479.887,43 euros. La actuación aparece distribuida en tres anualidades: 1.040.388,32 euros en 2025, 1.084.745,70 euros en 2026 y 10.354.753,41 euros en 2027.
La promoción es relevante por varios motivos. Primero, porque aumenta el parque residencial destinado a alquiler asequible. Segundo, porque introduce técnicas industrializadas, que pueden ayudar a acortar plazos si la contratación y la ejecución avanzan sin bloqueos. Y tercero, porque supone una actuación concreta frente a un problema que durante años ha generado preocupación social.
Sin embargo, 61 viviendas no son suficientes para cubrir la demanda acumulada. Son una buena noticia, pero no pueden presentarse como la solución global. Ceuta necesita más promociones, más suelo disponible, más rehabilitación de viviendas vacías o deterioradas y una planificación estable que no dependa de actuaciones aisladas.
Alegría sí, conformismo no
La llegada de fondos y la puesta en marcha de nuevas viviendas deben valorarse de forma positiva. En una ciudad con enormes dificultades para crecer urbanísticamente, cualquier promoción pública o asequible cuenta. Pero la vivienda no puede tratarse como una política secundaria ni como una suma de anuncios puntuales.
El área de Fomento y Vivienda debe situar este asunto como una prioridad real. Eso implica aprobar una hoja de ruta clara, con número de viviendas previstas, suelos identificados, plazos, financiación, colaboración entre administraciones y mecanismos transparentes de adjudicación. También exige diferenciar entre vivienda pública, alquiler asequible, rehabilitación, ayudas a jóvenes y atención a familias vulnerables.

Ceuta no necesita solo una partida económica o una promoción concreta. Necesita un plan de vivienda ambicioso, medible y sostenido en el tiempo. Los 7 millones del Plan Estatal y las 61 viviendas del Monte Hacho son un paso adelante, pero el reto sigue siendo mucho mayor: garantizar que vivir en Ceuta no se convierta en un privilegio imposible para jóvenes, familias trabajadoras y personas con menos recursos.