El entrenador del Real Valladolid, Fran Escribá, terminó con una sensación amarga después del 1-1 ante la AD Ceuta FC en el estadio Alfonso Murube. El técnico vallisoletano consideró que su equipo tuvo ocasiones suficientes para haber sentenciado mucho antes el encuentro y señaló la falta de acierto como la principal explicación de que los caballas consiguieran rescatar un punto en la última jugada.
El entrenador del Real Valladolid, Fran Escribá, terminó con una sensación amarga después del 1-1 ante la AD Ceuta FC en el estadio Alfonso Murube. El técnico vallisoletano consideró que su equipo tuvo ocasiones suficientes para haber sentenciado mucho antes el encuentro y señaló la falta de acierto como la principal explicación de que los caballas consiguieran rescatar un punto en la última jugada.
El Valladolid se adelantó en el minuto 53 y mantuvo la ventaja durante prácticamente toda la segunda mitad, pero Carlos Hernández apareció en el tramo final para establecer el empate definitivo.
Para Escribá, el desenlace pudo haberse evitado si su equipo hubiera aprovechado algunas de las oportunidades de las que dispuso.
"Creo que la principal razón de que nos hayan empatado es que, teniendo muchas opciones de haber marcado más goles, las fallamos. Si hubiéramos ido 0-2, 0-3 o 1-3, en esos momentos no hubiera pasado esto", explicó.
El técnico reconoció que el Ceuta apretó en los últimos minutos acumulando futbolistas cerca del área y recurriendo especialmente a los centros laterales, una situación que terminó generando la acción del empate.
"Nos han metido mucho centro lateral, subiendo los centrales. Al final hay barullos y puede ocurrir eso, pero evidentemente es absolutamente injusto que hayamos llegado a una situación así en el descuento porque deberíamos haber resuelto el partido mucho antes", afirmó.
Escribá niega que el Valladolid se encerrara atrás
El entrenador rechazó con contundencia que su equipo hubiera decidido proteger el 0-1 metiéndose cerca de su propia portería.
Escribá defendió que las ocasiones más claras durante la segunda mitad fueron del Valladolid y atribuyó buena parte del peligro generado por los caballas a centros, acciones a balón parado y segundas jugadas.
"Para nada. De hecho, las ocasiones más claras han sido nuestras", respondió cuando fue preguntado por una posible retirada de metros de su equipo.
Según su análisis, el Ceuta asumió cada vez más riesgos conforme avanzaba el encuentro porque tenía poco que perder y necesitaba encontrar el empate.
"Subían con todo y generaban muchas situaciones de barullo, pero las situaciones claras, las contras claras y las ocasiones para haber matado el partido las hemos tenido nosotros", insistió.
Ni siquiera el periodo en el que el Valladolid estuvo en inferioridad numérica modificó, a juicio del entrenador, ese planteamiento.
"En ningún caso, pese a que teníamos uno menos durante un rato, hemos metido el equipo atrás. Si lo quieren ver así, obviamente no vemos lo mismo", añadió.
El cambio táctico del Ceuta no sorprendió al Valladolid
Escribá también analizó los movimientos realizados por José Juan Romero durante el encuentro, especialmente la modificación relacionada con Bodiger.
El entrenador vallisoletano explicó que su cuerpo técnico esperaba que la sustitución pudiera provocar un cambio de sistema en el Ceuta.
"Lo del cambio de Bodiger sí que sabíamos que iba a suponer algún cambio de sistema, intuíamos", señaló.
A su juicio, el conjunto caballa estaba encontrando dificultades para defender a los dos delanteros del Valladolid y terminó reforzando su línea defensiva.
Escribá explicó que esperaban una defensa de tres con Toni Abad y Matos en los carriles, una variante que considera que su equipo consiguió controlar durante buena parte de la segunda mitad.
Con el marcador en contra, el Ceuta volvió a modificar su estructura y adelantó posiciones para buscar el empate.
"Teníamos que haber matado el partido"
La falta de eficacia volvió a convertirse en el principal reproche de Escribá hacia el rendimiento de su equipo.
El técnico cree que el Valladolid ya había acumulado méritos suficientes durante la primera mitad para haberse marchado al descanso por delante en el marcador y lamentó especialmente algunas de las oportunidades desperdiciadas tras el 0-1.
"Estoy convencido de que al descanso merecíamos ir delante y no ha sido así. Hemos tenido alguna ocasión clarísima", manifestó.
Escribá fue incluso más allá al señalar que el propio gol anotado por su equipo no había sido una de las oportunidades más claras del encuentro.
"Entre comillas, de las menos claras ha sido el gol. Ha sido un buen remate a contrapíe del portero, pero hemos tenido algunas contras en las que teníamos que haber matado el partido", explicó.
Por ello, reclamó a sus jugadores mayor contundencia cuando se presentan oportunidades de ese calibre.
"Lo que hay que hacer es tener esa mala leche en esos momentos", afirmó.
El técnico reconoció que su equipo no dispone de grandes especialistas goleadores, pero entiende que existen determinadas acciones que deben terminar dentro de la portería.
"Hay situaciones que un futbolista tiene que meterlas y, obviamente, si no las metemos, pues pasa esto", resumió.
Críticas al origen de la expulsión
Escribá también fue preguntado por la actuación arbitral y por las expulsiones que terminaron condicionando el tramo final del encuentro.
El entrenador aseguró que su principal queja no estuvo relacionada con el tiempo añadido, sino con una acción inmediatamente anterior a la expulsión de Álex Balboa.
A su juicio, existió una falta clara sobre Alejo que debería haber detenido el juego.
"La expulsión se ha producido porque no has pitado una falta a Alejo que era muy clara", explicó sobre lo que trasladó al colegiado tras el encuentro.
Escribá no quiso entrar a determinar si la segunda amarilla a Balboa estaba correctamente mostrada, pero insistió en que toda la secuencia nació de una acción anterior que, en su opinión, debió ser sancionada.
"No sé si la segunda de Balboa es clara, si es merecida, no lo sé, pero cinco segundos antes a Alejo le hacen una falta clarísima y no la ha pitado. Si pita la falta de Alejo, no pasa nada de eso", sostuvo.
El entrenador considera que aquella decisión terminó modificando el escenario de los últimos minutos y facilitando que el Ceuta pudiera acumular más jugadores en el área.
Pese a esa crítica, Escribá quiso dejar claro que su valoración global del arbitraje no fue negativa.
"Creo que ha hecho un buen arbitraje, pero evidentemente para mí ahí se ha equivocado de forma muy grave", afirmó.
Sin reproches por el largo descuento
El empate caballa llegó después de un añadido especialmente prolongado, pero Escribá evitó responsabilizar al árbitro por esa circunstancia.
Según explicó, el propio colegiado le comunicó que los ocho minutos inicialmente añadidos habían sido establecidos desde el VAR.
"Ocho minutos porque me han dicho desde el VAR", relató sobre la explicación recibida.
El entrenador tampoco cuestionó que posteriormente se terminaran jugando algunos minutos más debido a diferentes interrupciones.
"El descuento no se lo achaco a él porque, según nos están contando cada vez más, lo miden los del VAR, con lo cual ellos son unos mandados. Si dicen ocho minutos, pues ocho minutos", señaló.
Para Escribá, la explicación del empate no debe buscarse en el añadido ni en que el Valladolid se hubiera echado atrás. Su lectura fue mucho más sencilla: su equipo dispuso de oportunidades suficientes para cerrar el partido y no lo hizo.
El 1-1 en el Alfonso Murube terminó dejando al Valladolid con la sensación de haber dejado escapar dos puntos cuando tenía el encuentro controlado, mientras que el Ceuta volvió a demostrar que estaba dispuesto a pelear hasta la última acción para evitar otra derrota.