El Museo del Revellín de Ceuta ha acogido hoy a las 19:00 horas la exposición de pintura ‘Friso’, una composición de 173 obras creadas durante tres años por el artista vasco Pedro Eguíluz. Este, que vive en Ceuta desde 2006, ya presentó otras dos obras en nuestra ciudad: ‘Contravacío’ y ‘Travesías’.
El Museo del Revellín de Ceuta ha acogido hoy a las 19:00 horas la exposición de pintura ‘Friso’, una composición de 173 obras creadas durante tres años por el artista vasco Pedro Eguíluz. Este, que vive en Ceuta desde 2006, ya presentó otras dos obras en nuestra ciudad: ‘Contravacío’ y ‘Travesías’.
En el caso de ‘Friso’, dedicada a su mujer, Eguíluz asegura que se mueve en “la libertad en la expresión pictórica, un poco de casualidad aprovechada y todo un territorio de signos que hay en las pinturas”. Para él, su nueva exposición se trata de “toda una propuesta que me hice con mucha ilusión para llenar el museo de pinturas personales, que son mi obra de siempre”.
Según ha expresado el artista, la muestra es “la disculpa de esa idea arquitectónica del friso clásico, que es una larga banda que ya se utilizaba en los mundos romano y griego”. Así, la exposición está montada como una franja de pinturas.
Además, Eguíluz destaca que “es una obra expresionista abstracta alejada de figuraciones”. A él, ha añadido, le interesa por una parte “la estructura en el plano del cuadro” y por otra la dinámica de las formas y el movimiento de las pinturas” a partir del color. “En todas hay movimiento”, asegura.

Un amplio recorrido
Pedro Eguíluz, nacido en Orduña (Vizcaya) comenzó a pintar a los nueve años en su pueblo sin ninguna directriz. “Fui autodidacta mucho tiempo”, comenta el artista. Así continuó hasta que en 1972 ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes de Bilbao, donde estudió durante cinco años. En sus inicios realizaba pintura figurativa, pero pronto varios estudiantes, entre los que él se encontraba, empezaron a probar con el expresionismo en un estudio que les prestó la Escuela.
Ya en 1975 viajó a Segovia becado, y tras realizar pintura de paisaje en las calles de la ciudad, finalmente se realizó una exposición final entre los alumnos y él obtuvo la medalla de oro.
Desde entonces ha presentado multitud de pinturas alrededor del mundo. Varias de ellas en Bogotá, donde vivió durante once años con su mujer; en Lyon, o en Casablanca. Esta última la expuso bajo el título ‘Afrofilias’ en 2001 y afirma que “tuvo mucho eco en el mundo musulmán”.
El artista no se retira
A sus 76 años Eguíluz asegura que todavía le quedan cosas por hacer en el mundo de la pintura. “No tengo pensado retirarme”, señala convencido. Y es que para el vasco “siempre quedan flecos”.
Además, se muestra ilusionado con este tipo de técnica, distinta a otras a las que está acostumbrado. “Yo he trabajado mucho con óleo y esto no tiene nada que ver. Es una pintura al agua, acrílica, con barras acuareables”, explica.
Una mujer orgullosa
Lola, mujer de Pedro y a quien el pintor dedica esta obra y muchas otras, ha sido siempre su fiel compañera. “Yo con mi trabajo siempre le he apoyado, porque esto de pintar es muy duro y nadie vive de ello”, comenta. Además, debido a su labor como profesora ambos han vivido en varios lugares del mundo y “Pedro ha venido siempre conmigo”.
Después de años casada con el artista, Lola se muestra “orgullosa” de su trabajo. “Lleva tantísimo haciéndolo que sabes que es su vida”, destaca.
