En todos los rincones del mundo, puedes encontrar a un voluntario o voluntaria de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja haciendo cosas increíbles, ya sea prestando primeros auxilios o servicios médicos de urgencia a las víctimas de un desastre; ofreciendo un oído amigo y atento a las personas que luchan con su salud mental, ayudando a las personas que se desplazan a acceder a servicios humanitarios vitales a lo largo de sus viajes, para que no estén solas; reuniendo a las familias que han perdido a sus seres queridos a causa de un conflicto o una crisis; estableciendo sistemas de alerta temprana, para que las comunidades sepan cuándo se aproximan peligros y cómo mantenerse a salvo; trabajando por el desarrollo comunitario y la creación de empleo en una zona sin recursos; o preparando comidas calientes y creando refugios para personas que han perdido su hogar.