Como todos los años, en una fecha lo mas cercana posible al 13 de junio que sea asequible a la mayoría de socios, un contingente de la Casa de Ceuta en Cádiz se desplaza a un lugar que nos recuerde a los alrededores de la ermita que el Santo tiene en nuestra Ceuta natal, pero, claro está, en el contorno de la Bahía de Cádiz. Y es en el llamado diseminado de Chiclana donde hallamos un lugar así, siguiendo por otro lado una tradición bastante antigua de los habitantes de la capital gaditana, que no es otra que la de elegir los pinares de este municipio, colindante con la Isla de León, para el esparcimiento y el descanso.