Partido para olvidar. España salía con las ganas y la confianza de haber realizado un gran trabajo previo, pero se ha encontrado con un partido bronco y espeso en el que nunca ha estado a gusto y en el que los griegos han impuesto su oficio y su aguerrida defensa. Ha costado un mundo ver puerta y la diferencia de goles ha terminado por minar la moral española. Ahora toca levantarse, luchar por la quinta plaza y esperar al Preolímpico.
