Opinión
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En los subsiguientes párrafos, explicare cual es la ideología real de VOX Ceuta, y por qué es una peligrosa escisión antagónica del propio partido que representa y supone un peligro para la propia formación.

Poco conocimiento hay hoy día en la sociedad sobre el análisis político. Seguimos anquilosados en un análisis primigenio de la política subdividiendo las facciones aun entre “rojos y azules”. “Fachas o progres”. “Izquierdistas y derechistas”. Esto es tan absurdo y contraproducente como ser terraplanista hoy día. Pocos serían capaces en la actualidad de dirimir que todos los países herederos de la revolución francesa han pasado por dictaduras mientras que todos los países herederos de la revolución anglosajona desde la carta de derechos de Cromwell han sido democracias hasta hoy. Algo falla. No hace falta ser muy inteligente para saber que una revolución sustentada en principios como el contrato social de Rousseau o el concepto del sumatorio inmutable total de riquezas de Montesquieu, donde si uno tiene 30 otro tiene 70 y si uno tiene 80 otro tiene 20 de forma inamovible, no podrían sino ser el germen de “avances” como el manifiesto comunista de Marx o los cuaderni de Gramsci. En esa línea evolutiva, donde el socialismo un eslabón de unión en las internacionales socialistas, se ramificaban diversas sendas con un tronco común. Desde marxistas, hasta nacionalsocialistas (los “nazis”), que formaban parte del mismo grupo ideológico. Estos eran otra rama evolutiva de ese mismo tronco.

Resulta paradójico que hoy esas subdivisiones sean catalogadas de forma que parezcan, no solo antagonistas, que sería lógico y real pero no por razones ideológicas hechos históricos concretos, sino también antítesis entre sí, cuando ambas están sustentadas por las mismas tesis, de hecho. Y la tesis que subyace en ambas y que es la raíz de todas sus propuestas es la misma. El estatismo. La misma que configuró parte de las bases de la revolución francesa y que consistía en el refuerzo del estado. Comunismo y nazismo (entiéndase marxismo y nacionalisocialismo, dicho así para facilitar al lector), fueron aliadas desde el principio. Algo palpable, por ejemplo, en la alianza Ribbentrop-Molotov (alianza entre Hitler y la URSS, negada por la URSS hasta la caída del muro y luego confirmada y admitida por ellos mismos). A pesar de que, a la caída de los nazis, los soviéticos crearan y alimentaran los nuevos conceptos de “extrema derecha y extrema izquierda” para que no se les vinculara con sus hermanos ideológicos.

Leninismo, nazismo, fascismo… mismo perro con distinto collar. En la Italia de la época, una escisión del partido socialista creo el fascismo cuando su jefe de propaganda, Mussolini, apoyó la primera guerra mundial en oposición a su partido. El peronismo en argentina, donde la “extrema izquierda” de Alberto Fernández, o los kirchneristas como Cristina, hoy se llaman peronistas. Perón no solo era filofascista y filonazi, sino que llegó a decir sobre Mussolini; "Me hizo la impresión de un coloso cuando me recibió en el Palacio Venecia. Yo le dije que era conocedor de su gigantesca obra, que no me hubiera ido contento a mi país sin estrechar su mano". Su idea fue aplicar el fascismo a la Argentina. El intelectual José Antonio Primo de Rivera adaptaría el fascismo italiano al contexto español copiando sus siglas como “Fascismo español”, y llamándolo “Falange española”, denominándolo “nacionalsindicalismo”. No es de extrañar que la falange se pasara en masa al PSOE en la transición, empezando por Felipe González, y, durante más de una década librara una guerra encarnizada contra los tecnócratas, más modernos y de tendencia más liberal, que propiciaron el “milagro español”, la colocación de España como el segundo país del mundo con más crecimiento económico solo superada por Japón y que rechazaban de plano el socialismo (como casi todo el mundo sabe, el socialismo no puede crear crecimiento económico).

Ya hemos visto que todos los modelos de socialismo son el mismo perro con distinto collar. Y lo paradójico es que dicen que la diferencia real entre los de derechas y los de izquierdas son que el de derechas tiene un carácter nacionalista y el de izquierdas tiene un carácter internacionalista. ¿Seguro? ¿de verdad alguien piensa que Corea del Norte, el país más hermético del mundo, tiene un carácter internacionalista? ¿Es el chavismo internacionalista, con sus exaltaciones a la bandera, a la patria y a genocidas autóctonos? ¿Es el indigenismo americano (principal aplicación del nazismo en la actualidad, desde su nacionalismo etnicista) internacionalista? ¿Lo tenía la URSS, más allá de su tendencia imperialista a invadir y anexionar países? Esa tendencia ha sido heredada por Putin. Ex alto cargo de la KGB y miembro del contraespionaje soviético en Alemania. No es una coincidencia que Putin esté actuando como está actuando, con un cuadro de mandos y una exégesis sustraída de pleno del concepto soviético, donde se ha aferrado a la ortodoxia religiosa y otros elementos culturales como forma de frenar la democracia que trae el globalismo y afianzar su mando y su retorno a la URSS. Y he aquí la gran prueba de que todos los socialismos convergen en la misma esencia si se les examina con detenimiento, y que el apellido “derechas o izquierdas” son una simple aplicación de una de las máximas del padre del comunismo moderno, Gramsci, quien decía que “La realidad está definida con palabras. Por lo tanto, el que controla las palabras controla la realidad”. ¿Os suena? El control del lenguaje al que se refería George Orwell en su gran obra 1984. El ministerio de la abundancia, que generaba hambrunas, el ministerio del amor, que administraba los castigos y torturas, el ministerio de la verdad, que aplicaba la censura, o el ministerio de la paz, que mantenía guerras permanentes. Conceptos por cierto que afianzó cuando vino a luchar “contra el fascismo”, en el lado republicano en la guerra civil española y convivió con la izquierda. Se dio cuenta de esta premisa. Socialismo es imposición. La imposición es coacción. La coacción es violencia y la violencia es liberticida. No hay más.

Desde este paradigma, pues, solo existe una bifurcación ideológica con sus respectivos matices. Estatismo o libertad. La revolución francesa (con todas sus virtudes) sentó las bases del estatismo, como no podía ser de otro modo ya que tiene su origen, además, en la filosofía confucionista que fue el primer modelo de economía planificada de la historia quitando ciertos elementos sumerios y que es la ideología que realmente sustenta el modelo chino actual; y la revolución anglosajona sentó las bases de la libertad (la propia guerra de independencia de los EEUU se dio por establecer una subida de un impuesto de en un 1%). Y no nos engañemos. Comunismo, leninismo, chavismo, kirchnerismo, sandinismo, indigenismo, maoísmo, trotskismo, stalinismo, fascismo, nazismo, falangismo, y demás, son exactamente la misma ideología socialista con matices. Matices que, en ningún momento y lugar pueden eludir la brutalidad, el desplome económico, y la pobreza pues se sustentan en la economía planificada y en la sociedad planificada, y si es el estado el que debe planificar, implica que expolia el derecho de autoplanificación del individuo “en favor del colectivo”, y que además debe financiar esos elementos coactivos.

Vamos a aplicar lo anteriormente citado a la formación conservadora VOX en la ciudad de Ceuta. Vamos a desglosar al partido en dos: el carácter ideológico de la formación en sí, y la forma en la que se está desempeñando en su aplicación en la ciudad.

Teniendo en cuenta que la formación VOX a nivel europeo está encuadrada en el grupo de los conservadores y reformistas europeos. Si buscamos información, las dos primeras premisas de este grupo son:

  1. Libre empresa, libre comerciocomercio justo, competencia, regulación reducida, impuestos más bajos y gobierno limitado como últimos catalizadores de la libertad individual y la prosperidad nacional.
  2. Libertad individual, más responsabilidad personal y una mayor responsabilidad y control democrático.

Este énfasis del libre comercio, bajada de impuestos, competencia, regulación reducida y, sobre todo, la libertad individual, son medidas claramente antiestatistas y de tendencia más liberal, lo que define a VOX como enemiga acérrima de los modelos estatistas. No obstante, la formación se ha desarrollado como una especie de “cajón de sastre” para todo aquel que sintiera descontento con la deriva socialista y destructiva de la nación. Esto es lo que se suele llamar en política “transversalidad”, y que, realmente, no es más que un eufemismo para crear una especie de “frente” aglomerando ideologías que a menudo son incompatibles, como en su día fueron carlistas o falangistas, y en la actualidad irían desde liberales austricistas hasta falangistas. Mucho ha llovido desde José Antonio, intelectual de renombre y objetivamente un adelantado a su tiempo, pero cuyas ideas de tendencia autárquita y localistas están absolutamente desfasadas en un contexto global que no existía en su época. Hoy día lo más parecido al falangismo sería el chavismo o el kirschnerimo. En su línea más dura, sería el modelo de Putin. Un modelo de base comunista con fuertes tintes nacionalistas y ciertos retazos de capitalismo de estado como medida para combatir las limitaciones autarquistas. ¿Cuál es el carácter ideológico de VOX Ceuta? Ya hemos visto que el carácter real de VOX a nivel nacional es grosso modo la aplicación del conservadurismo con un modelo económico de tendencia liberal. Algo que choca frontalmente con la formación a nivel local. La de los tecnócratas franquistas en el modelo económico. La de la evolución liberal que no es ni más ni menos que la evolución de la escuela de Salamanca en el renacimiento y que sería algo más aproximado al conservadurismo liberal de Margaret Thatcher o Ronald Reagan. Esto choca frontalmente con el modelo ultrasocialista de VOX Ceuta. Desde el principio, VOX Ceuta ha dado muestras de una aplicación ideológica más acorde al chavismo que a lo que promulgaría su propio partido. Nacionalización del servicio de autobuses, de taxis, nacionalización de los barcos. Es decir… concentración en el poder del estado de todos los servicios de transportes. Votó en contra de la creación de un nuevo puerto deportivo que generaría inversión privada, empleo y competencia empresarial en el sector náutico… votó en contra de una bonificación a los empresarios en época de pandemia en el 2021, y ha abogado constantemente por el aumento de partidas presupuestarias públicas para fortalecer el poder del estado a nivel local. Es decir, control férreo de la economía con una economía planificada (la base del socialismo). Sin entrar en la creación de un sindicato en el que está poniendo toda su energía. Recordemos que la falange es “nacionalsindicalista”. La lista es interminable y sería extendernos excesivamente. No hay más que usar el buscador o la memoria para reconocer las cuantiosas propuestas (prácticamente todas) de la formación encaminadas a consolidar y fortalecer el control de la administración sobre todos los servicios de la ciudadanía. Curiosamente, formaron parte de los presupuestos en alianza con el PP y jamás propusieron una sola medida enfocada a redirigir una partida presupuestaria a la reinversión empresarial en forma de iniciativas privadas o de formación profesional. Eso hubiera supuesto independencia del individuo y para el socialismo el individuo no existe. Existe el colectivo. Si hacemos una analogía sobre VOX nacional y VOX Ceuta, estos y las medidas que proponen a nivel nacional y a nivel local son claramente antagonistas, y las medidas propuestas por VOX Ceuta serían, eliminando elementos de la sociedad civil (donde está la verdadera batalla entre “izquierdas y derechas”), como la violencia de género, o el orgullo LGTBI (una vez más, colectivos, no individuos), en todo lo demás podrían haber sido propuestas de Unidas Podemos o de Izquierda Republicana de Cataluña.

Y ahora centrémonos en la aplicación de esa doctrina fuertemente socialista de VOX Ceuta a nivel personal. Como partido socialista que es, la fortaleza del partido se sustenta en el líder. Un jefe todopoderoso que decide por cuenta propia y que obliga a acatar a todo el que esté en el partido. “l'état cest moi”, que diría Louis XIV. Este báculo todopoderoso se encuentra en las suaves manos de Juan S. Redondo. Conocido sindicalista de la ciudad. De su práctica sabemos que ya ha pasado por seis partidos. Algo que es perfectamente legítimo pero una vez que se dilucidan qué seis partidos son, observamos que no solo no pertenecen a espectros ideológicos enmarcados en las mismas tendencias, sino que a menudo son antagonistas entre sí (PxL, DN, UPyD, Cs, PP, o VOX). Algo que nos puede indicar que es un oportunista que busca el acceso al poder y utiliza las siglas como herramientas, sin atender al prisma ideológico. Posteriormente podemos observar cómo, ya en las listas de Castellar de la Frontera, los primeros elementos de las listas del partido con el que se presentó eran básicamente sus familiares, incluyendo esposa y cuñada. Una lectura psicológica que se puede extender de ahí es que no cree en el ascenso por meritocracia, sino el control férreo de él mismo colocando en puestos importantes a quien considera más allegado y manipulable para que sea él (el gran líder) quien tenga autoridad total sobre las decisiones.

Sabemos, además, que fue expulsado de la presidencia de VOX Ceuta por su propia gestora. Estos firmaron una moción de censura donde todos votaron su expulsión como presidente salvo un voto a favor. Moción que no aceptó y que fue el origen de la expulsión del partido por todos los que votaron su expulsión, nombrando una nueva comisión gestora al completo. La no aceptación de esta votación democrática fue la razón real de la implosión interna de VOX Ceuta y del abandono de dos de los diputados de la asamblea al grupo de los no adscritos. Esta práctica es habitual, por ejemplo, en los sistemas socialistas (Chávez lo hizo varias veces). Convocar mociones de confianza popular para crear listas negras con nombres y apellidos para luego hacer purgas. Esto no es algo extraño, ya que la purga siempre ha formado parte de las prácticas de Juan Redondo. Recordemos cómo cuando gobernaban con Vivas, su frase recurrente era “la purga socialista y marroquinizante”. El estigma “marroquinizante” no es en realidad sino un eufemismo para asignar sambenitos a discreción para todo aquel que Juan Redondo crea que debe ser purgado por la razón que él estime subjetivamente. Una versión local del famoso “rojo” del franquismo o del “fascista, machista, homófobo…” de la actualidad.

Sabemos también que una de las razones por las que estalló la moción de censura contra redondo fue que la directiva local del partido nunca vio con buenos ojos que Juan Redondo trasladara a VOX Ceuta su práctica habitual de colocar a sus familiares de forma sistemática en puestos de poder. Por ejemplo, lo primero que hizo en el partido fue colocar a la ex candidata al senado por Izquierda Unida – Los Verdes representando a Ceuta a su cuñada, Ana Belén Cifuentes, como cabeza de listas de Vox Ceuta desde el cuadro femenino, garantizándole así un puesto en la asamblea. Para la directiva local, era vergonzoso llevar como bandera ir contra los chiringuitos, y mostrar que el partido a nivel local se constituía a todas luces y desde sus inicios como un chiringuito familiar más. Regalar los presupuestos de la ciudad para ponerle un sueldo suculento a su compañero Fco. Ruiz, quien ya llevaban meses aireando problemas económicos y maniobrando en la asamblea de forma infructuosa para que se le consiguiera un sueldo, como su petición de dedicación exclusiva, fue el detonante final para la moción legítima que Redondo nunca aceptó.

Los afiliados más antiguos y la práctica totalidad de la directiva local del partido cayeron como fichas de dominó bajo una “noche de los cuchillos largos” de Redondo.

Las prácticas personalistas de Redondo incluyen el no desgaste propio, pero a un precio. Desgastar a otros. En este sentido hemos observado de forma recurrente cómo redondo no duda en ofrecer a compañeros en el desgaste continuo manteniéndose él siempre en una segunda línea utilizándolos como una simple pieza más del tablero, siempre prescindibles. Es Verdejo quien sistemáticamente se “bate el cobre” en la asamblea con discursos agresivos y que rozan la reyerta para crear una fricción que polarice el debate y beneficie a su partido, pero permaneciendo Redondo en segundo plano para que el muro de contención sea, en exclusiva, el portavoz de su formación. Esta premisa ha llegado a tal extremo que el mismo Vivas recalcó lo paradójico de que el propio Redondo, quien llamaba “derechita cobarde” al partido popular, era el único presidente de grupo parlamentario de la historia que ni siquiera había dado la cara en el pleno para defender su propuesta, permaneciendo oculto como siempre. O cuando fue imputado por utilizar los medios de comunicación para atacar a un ex afiliado. En el juicio, no dudó en culpar a su asesor del escrito por el que se le había imputado, usando, de nuevo, a un compañero como escudo. Esta realidad no pasa oculta para los afiliados, donde Redondo no es querido por la mayoría y donde cada vez se pregunta más en masa por qué es Redondo el presidente y no Verdejo. Figura que consideran mucho más noble y consecuente con la ideología del partido. No obstante, el señor Redondo bloquea cualquier elección de la directiva local, sabedor de que jamás sería votado por unos afiliados que cada vez más quieren expulsarlo de la presidencia.

Y en esa tesitura nos encontramos con el último incidente. El elogio del señor Redondo por Putin y por su invasión de Ucrania. No es nada extraño. Ambos comparten un carácter etnicista de la nación. Para Putin, occidente no está legitimada para defender a Ucrania porque considera que los ucranianos son étnicamente rusos y el poder de la raza es el que sustenta una frontera administrativa. El principio nazi del “lebensraum”, heredero del “nationalvereim” prusiano. Por eso para Juan Redondo todo el que lleva un apellido diferente al tradicional es un extranjero a expulsar, sin importar las generaciones que lleves en esta tierra, y si tu ADN no es íbero eres un virus que debe ser erradicado. Putin ha logrado, con su ambigüedad ideológica comunista-nacionalista, demostrar lo que siempre estuvo ahí y muchos no quieren ver. Que el socialismo es socialismo y nada más. Le pongas la etiqueta de extrema derecha, izquierda, o lo que le quieras poner. Y, como todos los que están apoyando a Putin, sea Podemos, la Venezuela de Maduro, Alberto Fernández desde el peronismo argentino, o el VOX socialista de Ceuta, son todos lo mismo. Un modelo socialista con diferentes matices, igualmente destructivos, que convergen en el mismo tronco. Y el máximo exponente de ese tronco se llama Putin.

Después, entonces, de que Juan Redondo siga saliéndose de la línea del partido una y otra vez, y después de sus prácticas de dudosa moral en el partido, la pregunta que cada día se hace más gente en Ceuta es… ¿Por qué VOX no expulsa al socialista Juan S. Redondo? Iker Jiménez. La pelota está en tu campo.

 

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Ceuta, Domingo 26 de Junio del 2022

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