Opinión
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Realidades del pasado nos tronchan las neuronas con el recuerdo, unas buenas, otras regulares, unas ganancias y otras pérdidas, otras silencios y otras cantatas… 

Existen varias tradiciones en la hispánica medieval, del monje que va al bosque a recoger leña y cuándo vuelve a su monasterio, a las pocas horas, nadie lo reconoce, han pasado varios siglos, y, es un misterio. Algo así empieza David Gistau, un artículo titulado: Aniversario, publicado en El Mundo el 12 de septiembre del 2012. 

Todos arrastramos pérdidas y ganancias, todos tragedias y sinfonías. Es la condición humana. Yo, diría, la condición de todo ser viviente, porque pienso que todo ser viviente de este planeta, tiene momentos alegres y momentos tristes. Cada ser viviente y sentiente, según  individuo, según especie sentirá pequeñas o medianas alegrías y angustias, según su especificidad de especie… En eso, somos semejantes, aunque existan diferencias… 

Se narra que una bióloga primatóloga, había perdido un feto, hablaba con una chimpancé, con signos de sordomudos, que había aprendido y había sido enseñada, y entendió y comprendió a la mujer, que había perdido un niño, ya que dicha chimpancé le había sucedido lo mismo. Se narra que es el primer caso, claro y evidente de comunicación científica entre las especies. Antes existen datos de comunicación entre futuros santos y animales, véase Francisco de Asís y el gran lobo feroz… 

Casi todo el mundo, es consciente, de la pérdida de algo, especialmente de seres humanos, progenitores o hermanos. Aunque no sepan la fecha, diríamos que ese recuerdo y esa flecha y esa lanza siempre quedan clavadas. Es un enorme problema, el entender y el comprender, la enorme realidad de la pérdida. Se llama duelo, pasar el duelo, en caso de la pérdida de un ser humano. Alrededor nuestro, cuándo vamos al hipermercado, y existen cien personas comprando y por los pasillos, seguro estamos, que usted se cruzará con alguien, mujer u hombre, que  ha perdido un hijo, un hijo adolescente o niño o bebé. Un dolor inmenso para esa y esas personas… 

No nos enseñan en la escuela, quizás, no sé, quién tendría que hacerlo, los filósofos en las clases de filosofía, a prepararnos para el dolor y la angustia y la pena y el desaliento y el destrozo interior. Cambian los casos, pero siempre siguen unas mismas pautas. Diríamos que existen unas decenas de casos o casuística del sufrimiento grave y penoso… están los desamores y los divorcios, están las pérdidas de padres o hijos, están las ruinas económicas, están las guerras, están otras realidades, que ni siquiera me atrevo o deseo ponerlas en y sobre el papel… Cada uno, lleva en su corazón como una guirnalda el dolor/alegría, de pequeñas o grandes sufrimientos y pérdidas, y, también, algunas alegrías y felicidades… 

¡Un consejo, si es que se permite en una columna ofrecer un consejo…! ¡No entristezca a otro ser humano, por nada, por nada, por nada, cuándo tenga un buen momento, no le agrie la alegría que debe tener en ese momento, porque será un dolor tan profundo que permanecerá en su corazón toda su existencia…! ¡Y, es más, ya vendrán las tristezas y las angustias y las penas…! ¡No ponga tristeza a un rostro humano, cuándo ese rostro humano, esa realidad o ente o acontecimiento es alegre, porque después, sí, después vendrán las tristezas y las angustias y las penas, que no tendrán remedio…! ¡Es un crimen que alguien esté degustando una tarta, y usted, le eché a esa tarta dulce y sabrosona, un litro de vinagre…! 

No tengo miedo, señor Gistau, al “puto folio en blanco”. Es, diríamos mi facilidad o es mi sufrimiento o pena o angustia o alegría o felicidad o, todo combinado como una ensalada. No tengo miedo. Para mí, nunca ha sido un problema. No digo que sea fácil. Pero quizás, ya tantas décadas percibiendo el mundo como un modesto escritor y pensador, quizás, tanta lectura en las espaldas, tanto pensar y repensar. Me es fácil, o no demasiado complicado el folio en blanco o en negro o en azul o en verde. Cierto es que quizás, después, no sea capaz de arreglar un enchufe, que todo el mundo, parece ser sabe realizar… 

¡Qué palabra le puedo decir y expresar a usted, para que ese recuerdo negativo, no lo olvide, porque no quiere hacerlo, pero viva con él, con suficiente paz y sosiego y tranquilidad…! ¡Qué palabra le puede indicar un modesto columnista como yo…! ¡Quizás, además de cumplir con el deber de su trabajo, de cuidar y amar a su familia, de amarse correctamente a si mismo, quizás, empiece a saborear la belleza de las grandes obras culturales de la humanidad…! ¡Entre otras los artículos de David Gistau…! ¡Esperemos haya encontrado la paz esencial y profunda y eterna que traducían sus palabras, esperemos hayas encontrado al Buen Dios…! 

http://www.facebook.com/cuadernossoliloquiosjmm  © jmm caminero (29 dic. 22-11 enero 23 cr).

 

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Ceuta, Jueves 09 de Febrero del 2023

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