Opinión
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Nuestra historia nos ha dejado a lo largo de los siglos un numeroso legado de personajes que han destacado tanto como soldados, participando en diversos campos de batalla de gran importancia, como en las letras con la creación de obras de reconocido prestigio que son referencia en el mundo de la literatura española.

Fueron celebridades que entreveraron las letras con las armas y esto obedecía, según la época, a una atracción por la aventura, a un desaforado sentimiento de patriotismo y de fidelidad a su rey o quizás a la influencia de las órdenes de caballería que les incitaba a luchar por lo que consideraban más justo.

Con frecuencia las vicisitudes y experiencias que vivían bien en el en el campo de batalla o incluso durante su cautiverio fueron vivencias que más tarde plasmaron en rimeros de papel en blanco, haciendo dable el contenido de sus obras.

Si hacemos un recorrido a través de la Historia, ya en la Edad Media, época de inseguridad y de inestabilidad en los diferentes reinos de la Península, encontramos ejemplos de aquellos que fueron capaces de manejar y combinar la espada y la pluma. Es el caso del Infante Don Juan Manuel (1282-1348), hijo del Infante Don Manuel hermano del Rey Alfonso X y nieto del Rey Fernando III de Castilla. De su padre heredó el Adelantado de Murcia y obtuvo gran poder e influencia sobre otros territorios.

Durante su vida destacó en el mundo de las letras con obras como Libro de los estados, Libro del caballero y del escudero o la más destacada de sus creaciones El Conde Lucanor.

Fungió como soldado al blandir la espada desde niño en la época de la Península musulmana. Fue ordenado caballero, llegando a dirigir a un ejército de mil caballeros y participó en la conquista de Algeciras punto importante por su situación geográfica, junto al Rey Alfonso XI.

Avanzando un poco más en el tiempo nos adentramos en el siglo XV donde encontramos otros ejemplos de ilustres personajes que dedicaron su vida a las letras y a la vida militar. Es el caso de Jorge Manrique (1440 - 1479). Descendiente de una ilustre familia castellana entre los que destacan los poetas Gómez Manrique o el Marqués de Santillana, fue uno de los autores más importantes de la corriente cancioneril de ese siglo. Manrique ingresó en el servicio militar del reino de Castilla a una edad muy temprana y falleció dando su apoyo a la Reina Isabel de Castilla como Reina de la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Su obra más relevante fue Coplas por la muerte de su padre, en honor de su padre Rodrigo Manrique Conde de Paredes y gran maestro de las fuerzas armadas, publicada en 1476 pocos años antes de su fallecimiento.

Llegamos al siglo XVI siendo este de gran relevancia por la gran influencia del movimiento renacentista en diversas materias como el pensamiento filosófico o el arte. Garcilaso de la Vega (1501- 1536), de familia noble castellana fue uno de los máximos exponentes de este movimiento en el Renacimiento español. Destacó en el mundo de las letras por adaptar el famoso endecasílabo italiano (verso de once sílabas) a la métrica española, adaptación que realizó junto a Juan Boscán también destacado autor renacentista que unió la vida de escritor junto con la vida de soldado y que al igual que Garcilaso de la Vega es uno de los más destacados autores de la poesía renacentista. En cuanto a su vida como soldado, de la Vega tomó parte en acontecimientos bélicos como el asalto a la fortaleza de Le Muy (Provenza) donde fue herido y trasladado a Niza donde falleció.

El siglo XVI también nos dio a uno de los principales exponentes de esta época dorada de la literatura española y que también empuñó una espada se trata de Lope de Vega (1562-1635). Nació en el seno de una humilde familia madrileña. En su infancia estudió en el colegio de los jesuitas de Madrid y posteriormente continuó con su formación en la Universidad de Alcalá los cuales no llegó a finalizar. Su vida personal es muy conocida por sus numerosos lances amorosos que en ocasiones le generó diversos problemas, llegando incluso a tener que abandonar su ciudad durante varios años.

Durante su vida Lope de Vega cultivó diferentes géneros literarios destacando en todos ellos. Escribió muchas novelas, algunas de las más conocidas son de temática pastoril como por ejemplo: La Arcadia o Los Pastores de Belén. Su poesía también es referente en nuestra literatura con obras como La hermosura de Angelica o La Andrómeda. Por último, escribió obras de teatro, especialmente obras de carácter dramático como El nacimiento de Cristo, Peribáñez y el comendador de Ocaña, La discreta enamorada o El acero de Madrid.

El joven escritor se enroló en la expedición que, al mando de don Álvaro de Bazán, debía conquistar las Terceras (Las Azores). Así que con sólo veinte años, el joven y todavía imberbe Lope, se embarcó en aquella campaña como soldado voluntario. En su obra “El galán escarmentado”, pone en boca de uno de los personajes nada menos que la composición de la escuadra y el desarrollo de las operaciones.

Mención especial y obligada dentro de esta época merece Miguel de Cervantes, máximo exponente del siglo de oro español, con la obra más destacada e importante escrita en lengua castellana Don Quijote de la Mancha que después de más de cuatro siglos continúa siendo una de las novelas más editadas y conocidas de la literatura universal. El cerco de Numancia, Rinconete y Cortadillo, El coloquio de los perros y La Galatea, son otras importantes obras de nuestro insigne escritor.

El genio de las letras tuvo otra vocación vital: quiso ser y fue soldado. Sirvió primero en el Tercio de Moncada con el que combatió en la batalla de Lepanto (1571). Tras recuperarse de sus heridas pasó al Tercio de Figueroa (también llamado Tercio de Granada). Ambas unidades militares habían sido creadas para luchar en las Alpujarras y, después, embarcaron hacia Lepanto. En 1573 Cervantes pasó al Tercio de Sicilia y, tras un breve periodo en Nápoles, embarcó hacia España con cartas de recomendación de Juan de Austria. No obstante, fue apresado durante el trayecto y sufrió cinco años de cautiverio en Argel.

Inmersos en el Siglo de Oro, llegamos al siglo XVII época de gran relevancia en el mundo de las letras. Fueron muchos los destacados como Quevedo, Góngora o Tirso de Molina. Formaba parte de esta selecta generación Calderón de la Barca (1600- 1681), uno de los dramaturgos más importantes del Siglo XVII. Formado en el colegio de los Jesuitas en Madrid, posteriormente continuó con sus estudios en la Universidad de Alcalá hasta 1620.

Nombrado Caballero de la Orden de Santiago participó como soldado en conflictos como Fuenterrabía (1638) y en la guerra de Cataluña (1640). Fue también sacerdote a su vejez. Entre sus obras destaca La vida es sueño, El alcalde de Zalamea, La dama duende o El mágico prodigioso.

El clasicismo durante el S.XVIII, también nos dejó un elenco de cultos y aguerridos soldados. José Cadalso y Vázquez (1741-1782) siguió la carrera de las armas alcanzando el grado de coronel de caballería habiendo participado con ese cargo en el asedio a Gibraltar ocupada por los ingleses. Fue advertido del peligro que corría en el sitio donde se encontraba por los disparos de una batería enemiga pero desoyendo el aviso fue alcanzado por un casco de granada que le causó la muerte a los 41 años de edad. Eruditos a la violeta, es una sátira a los pedantes que pretenden ser sabios con cuatro cosas mal aprendidas. Cartas marruecas o Noches lúgubres. Considerado un gran patriota, la preocupación por España alienta toda la obra de Cadalso que es un elogio de su riqueza y una defensa de su historia sobre todo en la colonización de América y se lamenta de la decadencia de España en esa época.

El S.XIX fue también bastante prolijo en asuntos bélicos. Pedro Antonio de Alarcón (1833- 1891), se alistó como voluntario en la guerra de África de 1859-1860, participando en las batallas de los Castillejos, Tetuán, y Wad-Ras resultando herido. Narra todas las vicisitudes de la guerra en su obra Diario de un testigo de África. Destacan sus obras El sombrero de tres picos, El escándalo, El niño de la bola, La Alpujarra y El capitán veneno. En sus narraciones descuella por su habilidad descriptiva.

Actualmente encontramos también ejemplos de autores que han sido militares y que tienen gran reconocimiento como es el caso de José Soto Chica, ganador del premio Edhasa 2021, Siendo militar profesional participó en la misión (UMPROFOR) en Bosnia Herzegovina. Un accidente con explosivos le costó una pierna y lo dejó ciego. Tras este lamentable suceso encauzó su vida hacia hacia otra de sus pasiones: la historia. En la actualidad es doctor en Historia Medieval. Entre sus obras destacan: Imperios y bárbaros. La guerra en la edad oscura, El dios que habita la espada o Los visigodos. Hijos de un dios furioso.

En el decurso del tiempo podemos apreciar que esta dualidad que ellos presentaban se convirtió en algo ya inveterado. Fueron hombres que sumaron a sus escritos, el denuedo y valentía al librar sus luchas como si ambos fueran consustanciales creando, sin proponérselos unos lazos profundos entre dos ámbitos aparentemente dispares.

Eloy Jesús Del Río Bujalance

Colaborador Del Centro De Historia Y Cultura Militar De Ceuta

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Ceuta, Martes 28 de Junio del 2022

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