Opinión
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La Fundación Gerardo Diego tiene como fin el estudio y difusión e investigación y conservación de la obra de Gerardo Diego, como también la difusión de la poesía del siglo XX. 

Gerardo Diego, Santander, 1896, Madrid, 1987, fue uno de los grandes representantes de la llamada generación del 27. Que intentaron aunar, según la crítica, la poesía tradicional de nuestros lares con la poesía-literatura de vanguardia, venida de fuera. Es decir, en definitiva, el problema de este Toro que pulula por Hispania desde hace milenios, como ir armonizando nuestro genio ibérico-céltico con todas las corrientes que los aires-vientos-huracanes del mundo nos traen. 

En estos días que celebramos el Día Internacional de la Poesía, pues tenemos que plantearnos, que este género es la búsqueda de la esencialidad, es reducir, ideas y afectos con  las menos palabras posibles. En medio todas las estéticas que los humanos vamos descubriendo dentro y fuera de nosotros. Porque la forma no es baladí, la forma es cómo torear con un lance o con otro, con un baile-danza o con otro. El ser humano, todo en el universo material, es forma y materia, esencia y accidente, contenido y continente, significante y significado. 

La poesía al intentar reducir con un número mínimo de palabras, intentar enviar una saeta al corazón de la mismidad del ser. La poesía quizás es la captación de un pensamiento-idea que pulula jugando al fútbol por la vida-cerebro, y, es cazar un pájaro volando de ideas-sentimientos. La poesía está con nosotros, posiblemente desde la noche de los tiempos. Y, quizás, la poesía en palabras, solo sea una faceta o área o manera de ser-hacer-estar en la poesía. La poesía es metapoesía. Porque la poesía, no solo es que seas tú, según el verso inmemorial, sino que eres yo, cada uno es poesía, es o debe ser poesía para él o ella misma. Porque la poesía es la búsqueda constante de la realidad-verdad-bondad-belleza… 

Hecho en falta, si se me permite el análisis, que no tengamos más voluntad de filantropía poética y literaria, y que se vayan recuperando, poetas y poetisas de esa misma época, que aunque no estuviesen dentro del grupo del 27, si tenían ciertos ideales semejantes, esa renovación de la poesía de la Piel de Toro, o, al menos respiraron los mismos aires y los mismos problemas de esa primera mitad del siglo veinte. 

Quizás, deberíamos analizar los movimientos de las llamadas generaciones literarias más amplias, quizás, deberíamos tener la humanidad y la generosidad, no solo de incluir-repetir siempre a los diez grandes de cada generación, sino también, incluir, que existieron mujeres, en esa época con los mismos deseos, y desde luego, quizás cientos de poetas, repartidos por regiones y pueblos. Todos ellos merecerían recordarse antes que sus papeles se conviertan en átomos, porque así de ese modo, se puede analizar mejor el fenómeno de la realidad. Porque la poesía es solo un instrumento más para descubrir el corazón humano, solo o acompañado por y en la Naturaleza-Sociedad-Cultura-Metafísica... 

En la cuarentena de libros que publicó Gerardo Diego intenta mostrarnos un espejo-caleidoscopio-laberinto-mar-galaxia de la realidad humana, tanto mirando hacia el interior como hacia el exterior, lo humano y la sociedad, lo humano y la naturaleza, lo humano y la metafísica, lo humano y la cultura, lo humano y la Historia o el devenir del tiempo en el ser-estar-hacer-sentir-presentir-pensar-repensar-hablar-mirar… Nos miramos en los espejos de los demás, para poder entendernos a nosotros mismos. La poesía, diríamos, entre muchos fines y causas, uno de ellos, es decirnos, existe esta posibilidad o ésta otra. Es como un escaparate de lo que somos o hemos sido o podemos ser, u otros, han sido o serán. Es lanzar un lazo de aire al momento… 

El gran y grave problema de las artes, del arte, de la literatura, de la poesía como una forma de literatura-filosofía, de metaliteratura y de metafilosofía, es que nunca sabemos valorar y analizar y ponderar exactamente, lo que de verdad es bueno o es notable o es mediocre o es genial. Seamos sinceros, cada tiempo aplica sus análisis-crítica-estética según su modo de entender, pero cien años después, los mares de la historia han traído otras caracolas a la playa del mérito y del valor y de los trofeos, pero ya, entonces, la poesía de cuatro generaciones antes, la mayoría ha desaparecido. Es decir, se hace mucha poesía, pero se pierde aún más. Este es el drama profundo del poeta, o del que quiere serlo. La mayoría llevan sus versos de una mesa de café a otra, de una imprenta a otra, para al final el olvido-silencio. 

Hoy, con la tecnología que tenemos, podríamos si quisiésemos, tener directorios de todos los poetas existentes, sin selección previa por calidad supuesta. Directorios-archivos por provincias, regiones, localidades. Y, al mismo tiempo, archivar, en un segundo paso, los poemas que los escritores enviasen, así, podría existir una posibilidad que se conservasen para el futuro. Un repositorio para análisis e investigación y documentación e identidad humana. Pero, una solución tan sencilla, no se pone en marcha. Habría que preguntarse el porqué… 

Con este modesto artículo-columna, invito a la lectura-relectura de Gerardo Diego, invito a la poesía, ahora con los móviles es posible, en el metro-autobús, en la espera del silencio y del ruido, cada día leer-pensar-meditar-contemplar un poema, un conjunto de cinco o diez líneas, que quizás, como un huracán puede atravesarnos algo de lo que somos, algo de lo que somos-estamos… 

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Ceuta, Martes 20 de Abril del 2021

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