Opinión
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Al llegar, a un lugar, de forma física o de forma en el recuerdo, que se ha quedado atrás, pero puedes volver delante, Cáceres, como realidad y símbolo de lo que somos-estamos. Todo ser humano es en lo que está, es en lo que sueña. Cáceres nos representa a nosotros mismos, porque nos dice mucho de lo que somos nosotros mismos. Da lo mismo el oficio o el bolsillo… 

¿Qué queda de una ciudad, en la mente-corazón-alma-carne de un visitante, después de que la haya visitado una o diez veces, hace una unidad o cincuenta unidad de tiempo? ¿Qué queda de Cáceres en mi mente-alma-corazón después, después de varios años, después de varias visitas en distintas edades de mis ojos y manos…? 

En el recuerdo, aquella primera vez, con la media naranja, y la pequeña que respiraba aire de la niñez, recuerdo que tenía el proyecto de la vida, todavía larga, que todavía, pensaba-sentía no había llegado a la mitad de su viaje, tenía la esperanza del arco iris, del pensador-intelectual que creía que sus enunciados-canciones de palabras-ideas serían escuchados por algunas sinfonías de miradas. 

La espera-esperanza del escritor real y potencial, que se devanaba la mirada, desde la primera adolescencia por intentar entender-comprender el mundo. Y, algo de esa interpretación se expondría en papel-palabras, y algo sería oída. Cáceres, en ese lugar, ese viandante-viajero-turista descansador de ojos, creía en la primera visita, que todavía tendría un futuro pequeño o grande de escribidor-escribiente-escritor pensador-filósofo-intelectual… 

Caía aquella primera vez, el sol como adoquines de calor-fuego en los vientres del mundo. Pero eso somos calor y frío. Desde aquella primera vez, los pasos-buceos hemos ido, las dos mitades de la naranja-pomelo, varios bailes entre las piedras y sombras de este enorme escenario-teatro-cine que es esta ciudad clavada en el aire, más que en el suelo. Son como piedras que desean volar encima de los adoquines del alquitrán de piedras redondas. 

Creemos que visitamos el mundo, y el mundo nos visita a nosotros. Creemos que andamos por Cáceres, y Cáceres nos atraviesa y camina por dentro de nosotros, cuándo nos hundimos en sus vientres de paredes como fauces de piedra con aire. Esta serie de artículos reportaje, titulado sin titular, Cáceres en su filosofía, es diríamos, simplemente, la caza del atún de la palabra del corazón humano, enfrentándose a una ciudad-lugar-espacio-tiempo. En definitiva, a uno mismo. 

Es mostrar, que una piedra es metapiedra, que un trozo de aire es metaire, que una voz es metavoz, que Cáceres es Metacáceres, porque puede ser esta ciudad y la metaciudad, puede ser ella misma y cualquier otra ciudad. Solo hay que mirarla, para verse en ella y en todas, de la que uno nació o en la que uno es y habita en este momento. Cáceres es una aldea de cien habitantes y también el Nueva York de dentro de un siglo, o quizás el Pekín del futuro

Nunca nos ha impedido arribar a una ciudad, llena de lluvia de sol o lluvia de agua, dejarla de visitar-andar por sus rincones, con la prudencia de la moralidad y de la seguridad. Es estar-ser de otra manera. Siempre a horas de lucidez y de modestia y de sosiego y de tranquilidad. Nunca a horas intempestivas donde las flores obscuras pueden surgir con más facilidad. Todo ser que respira tiene sus pequeños recuerdos de alegrías, sus pequeños grandes recuerdos de tristeza. Diríamos, que toda ciudad es un artilugio que hemos inventado los humanos desde el Neolítico, para que las alegrías sean mayores, las penas menores. 

Cáceres concentra y centra ese vaivén desde Catal Huyuk, ese deseo de todo ser humano vivir-existir con otros de su especie, para de esa manera, encontrar más sosiego y más comida y más habla con los otros y más posibilidad de generación de nuevos retoños. Siempre es la misma historia. Ahora, que ya estoy en el descenso de la edad, aunque no sé cuánta perdurará dicha pendiente. Ahora, recuerdo la sinfonía y arpa de mi existir, ahora en mi cabeza recuerdo que por Extremadura, en Mérida por ejemplo, bajo el nombre de la calle, exponen siempre alguna leyenda o historia. 

Sé, que dentro de mi florero de carne-mente-alma, ya están surgiendo los primeros achaques biológicos, que no son pequeños, ni livianos, que pueden soportarse, pero que quizás, algunos terminen con el conjunto de este pequeño todo. No tengo miedo-temor, porque espero, que tantos cientos de miles de templos religiosos del y en el mundo. Docenas entre las paredes de Cáceres, no sean todo una ilusión, sino si somos democráticos, y la inmensa mayoría de racionales piensan que existe el Misterio en forma de Buen Dios, espero y supongo, que la inmensa mayoría y la inmensa minoría no se equivocarán. Espero que este transcurrir por sol y lluvia y alegrías y penas por este mundo, no tenga solo término en este mar-lago-bosque-galaxia, sino que exista el Misterio Otro Dios, y con Él descanse en la paz eterna. 

Cáceres, paseando por sus recovecos de tiempo, también plantea esa mirada, quizás en tu ciudad-lugar jamás pasas a un lugar sagrado, quizás al andar por estos cauces de río, lunares en la tierra como islas y deltas de adoquines, atravieses una de esos artilugios sagrados que denominados iglesias. Y, quizás, aquella voz que tantos años tenías dormida de lo espiritual dentro de la carne-piedra, exterior e interior, rezume en tu recuerdo y deseo. 

San Jorge mitad historia, mitad leyenda, mitad santo, mitad mito, mitad humano y mitad espiritual, mitad monje y mitad caballero-guerrero, mitad humano y mitad que lucha contra el mal y el Mal. San Jorge símbolo-fiesta de este lugar que respira, esa mezcla de todo, porque todo ente, es una mezcla de todo, todo ente humano es naturaleza y es sociedad y es cultura y es espíritu-alma y es carne y es. Es muchos es. Cáceres son muchos es. 

https://www.youtube.com/channel/UCP1qKD3iC1dhkOschAftOAQ 

© jmm caminero (28 abril-04 mayo 2021 cr).

 

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Ceuta, Miercoles 19 de Mayo del 2021

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