Opinión
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En el mundo cultural, alguien que lleve décadas, produciendo o criando o creando o siendo autor de una obra artística y cultural, siempre espera la carta que le abra una puerta.

Puede ser que usted, no lo entienda o comprenda o no tenga esa esperanza. Pero supongo que es similar a alguien que lleve mucho tiempo en el desempleo, y, después de muchos curriculum, muchos paseos, muchos movimientos del cuerpo y de la mente, muchos correos electrónicos, muchos dossier, muchas entrevistas, alguien le llama esa mañana y le diga, “preséntese mañana para una última entrevista”. Y, esa persona, llama por teléfono enseguida a su pareja y conyugue o hijo o a su madre, si todavía respira, incluso a algún amigo. Y le dice: “me han llamado con muchas posibilidades de contratación en un trabajo de mi oficio y especialidad…”.

Pues algo semejante es en el mundo cultural, de descubrimiento o investigación o creación, sea en el terreno de las artes, filosofía, ciencias, tecnologías, teologías, si alguien, después, de llevar décadas elaborando un trabajo productivo cultural, en el área que sea. Si alguien, después de llevar años y décadas de envíos y de correos y de cartas y de mil cosas que la legalidad y la moralidad permiten.

Si a alguien le ofrecen una pequeña luz de esperanza. Que de esa obra, hagan una crónica o un reportaje en un periódico nacional. O, que una galería importante le abra a ese autor las puertas. O, que un departamento universitario, le llame como posibilidad para trabajar y seguir investigando. O, que una editorial, no de propia publicación, vaya a estudiar algunos de los manuscritos para poder hacer miles de copias. O, una sala de concierto esté estudiando que una partitura de esa persona pueda ser estrenada. O, las cosas semejantes, que los mundos de la cultura abren…

Puede haber sucedido otras veces, haber tenido esa pequeña esperanza, porque si el trabajo no es de unos años, sino de décadas, pongamos por caso, cuatro o cinco décadas, de llevar elaborando una producción cultural, en la medida que se ha podido, pues habrá habido momentos de todas las clases y realidades y situaciones… Y, casi siempre, evidentemente, han sido negativos, o silencios que truenan más que la novena sinfonía del gran Beethoven.

Pero le vuelven a ofrecer otra nueva posibilidad, quizás ya en su última pendiente de la vida, saben que están en la recta final, en la tercera edad, puede durar el respirar este aire unos años o unos lustros, pero no más. Y, entonces, esa pequeña esperanza florece en el corazón del que lo siente. Espera, que al menos, no ya para vivir de la cultura y de su especialidad, sino al menos, exista una posibilidad de que esa producción sea conocida, que exista y que existe. Que no se pierda en los recuerdos de unos herederos o en otros, y, en varias generaciones se destruya. Y, ahora en disco según parece ser, un documento solo perdura una decena de años. Con lo cual, mucha información de hoy, no llegará a dentro de un siglo. Aunque claro dirán alguno, que puede aportar hoy un ser humano con la revolución de los sistemas informáticos inteligentes…

Opino y pienso y estimo y creo y razono, que es normal, que no existan mil Einstein cada generación, ni mil Dostoievski, ni mil Leonardos, ni mil Mozart… pero pienso que toda actividad cultural, es algo así, como las ermitas de los pueblos, que no son comparables con las grandes catedrales góticas de Europa, pero tienen su lugar.

Pienso y creo y opino y estimo, que hoy la técnica y tecnología nos permite guardar el producto cultural de decenas de miles de autores y autoras, siempre que sea en papel o en imágenes o se pase a informática. Así de ese modo, tanta riqueza cultural, aunque sea de quinta categoría, se podría mantener para el futuro, en archivos virtuales de ayuntamientos, de comarcas, de provincias, de regiones… Sería una revolución cultural… ¡Cuánto apreciaríamos que detrás de una casona manchega de cinco siglos, se encontrase en un doble techo o pared, quinientas obras de teatro de autores de quinta fila, del siglo dieciséis y diecisiete…!

¡Pues eso, son miles de autores, en todos los saberes, que no son sus obras, ni sus personas genialidades, pero han hecho un producto cultural, algunos durante décadas, tres o cinco o seis décadas, un producto cultural, de quinta categoría, pero que puede ser importante, como historia, identidad, de una comarca o de un pueblo o de una ciudad o de un barrio o de una comarca o de una provincia…!

Hoy, que tanto se habla del reciclaje de materiales, todos los años, se pierden, miles, decenas de miles de obras, de distintos géneros y temáticas y tendencias y estilos, en casi todas las actividades culturales y en todos los saberes… Hoy… ¡Esto sucede hoy, pero hoy, nadie quiere recordarlo, ni decirlo…!

¡Hoy/ayer, quizás, una persona con canas en los ojos, hoy, ha recibido una pequeña esperanza, que tantos años ha esperado, que quizás, realicen un pequeño reportaje sobre su producción o autoría o creación o creación cultural…! ¡Hoy, quién haya sentido ese afecto y sentimiento y emoción y noticia y dato, puede entenderlo y puede comprenderlo, y, si no quizás, este artículo le parezca sin importancia e insulso y sin relieve y sin merecimiento para ser recordado…! ¡Paz y bien y bondad…!

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Ceuta, Sábado 02 de Marzo del 2024

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