Mi Rincón
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La pérdida de un ser querido siempre es dura y dolorosa, pero cuando precisamente ese ser está en la flor de su vida es todavía mucho más doloroso. Estas muestras de dolor es lo que se vienen viviendo desde el pasado día 10 del presente mes, después de que Magdalena Roviralta Álvarez de Luna falleciera a los 17 años de edad tras una larga enfermedad.

Este miércoles, esa pena y emoción inundaba cada rincón del colegio San Agustín, colegio donde estudiaba Magdalena y que su marcha ha dejado un vacío irreparable, ya no sólo en el centro, sino especialmente en el corazón de todos sus compañeros y profesores.

Alegre, dicharachera, simpática, amiga de sus amigas, comprometida con el centro y con todas y cada una de las actividades que en él se realizaban, Magdalena se marchaba siendo una luchadora, siendo una campeona, una mujer que pese a su juventud ha sabido mirar a los ojos a una enfermedad para recordarle que nunca se rendiría y a la que estuvo plantando cara desde que le fue diagnosticada, sin perder nunca su hermosa sonrisa, esa que iluminaba cada rincón de la habitación en la que se encontrase y que contagiaba a sus amigas.

Como digo, siempre es difícil despedirse de un ser querido, de un amigo, pero ahora, cuando su marcha ya se ha consumado, hay que seguir honrando su memoria para que nunca desaparezca del lugar que conquistó, nuestros corazones. Magdalena siempre estará ahí, el recuerdo de los alegres y hermosos momentos vividos estarán ahí para, como hacía ella en vida, levantarnos el ánimo y acompañarnos, como la fiel amiga que era, en el resto de nuestra vida.

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Ceuta, Sábado 04 de Febrero del 2023

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