Mi Rincón
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Esta pasada semana ha venido marcada por la vacunación del consejero de Sanidad, Javier Guerrero, al que han apaleado a nivel nacional de una manera desmesurada, sin ni siquiera haber tenido la decencia de si realmente le tocaba o no ponerse la vacuna, ya que pese a sus desafortunadas declaraciones públicas, más bien propiciadas por el estado nervioso del momento, no hay que dejar pasar que el señor Guerrero tiene la compatibilidad de sus funciones, por lo que ejerce como médico, realiza intervenciones quirúrgicas y está, por su cargo, en primera línea de lucha contra la pandemia.

Pese a todo ello, el escarnio público ejecutado contra Guerrero ha sido feroz, mientras existen en Ceuta otros altos cargos que, pese haberse vacunado, nada se ha dicho de ellos, quizás porque no interesa, aunque dejan en evidencia tanto al señor Vivas como a los miembros del PSOE.

En el primero de los casos, con respecto al señor Vivas, también habría podido pedir la dimisión de la directora general de Sanidad, Rebeca Benarroch, que también se ha vacunado, claro que es la señora del Interventor de la Ciudad, y quizás es mejor mirar hacia otro lado.

Y con respecto a los miembros del PSOE, por qué no han pedido la dimisión de todos, y decimos bien, todos los altos cargos del Ingesa, ya que hay constancia de que se han vacunado el director territorial del Ingesa y su señora, el gerente del Ingesa, el director médico, el director de Primaria y algunos más, todos ellos además vacunados en el primer grupo, que sólo le correspondía a las Residencias de Mayores, y eso estando encerrados en un despacho ya que no están ejerciendo actualmente. ¿Por qué sí se ha hecho un ataque feroz contra Guerrero y no contra el resto de altos cargos del Ingesa? ¿Por qué esa diferente vara de medir? ¿Qué se oculta detrás de todo ello?

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Ceuta, Domingo 24 de Octubre del 2021

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