La Autopista Nacional
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El reciente resurgimiento de la causa judicial sobre el infame software de espionaje Pegasus ha puesto de manifiesto una realidad inquietante y perturbadora: el régimen marroquí, bajo el liderazgo del tirano rey Mohamed VI, ha estado involucrado en una red de vigilancia masiva y espionaje indiscriminado que ha traspasado fronteras y violado derechos fundamentales.

 

El reciente resurgimiento de la causa judicial sobre el infame software de espionaje Pegasus ha puesto de manifiesto una realidad inquietante y perturbadora: el régimen marroquí, bajo el liderazgo del tirano rey Mohamed VI, ha estado involucrado en una red de vigilancia masiva y espionaje indiscriminado que ha traspasado fronteras y violado derechos fundamentales.

La información proveniente de las autoridades francesas revela la magnitud del problema: múltiples figuras destacadas, desde periodistas hasta funcionarios gubernamentales, han sido blanco de esta intrusión despiadada en su privacidad. No es solo una violación de la soberanía individual, sino un ataque directo a los cimientos mismos de la democracia y el estado de derecho.

Resulta profundamente preocupante que una herramienta diseñada para combatir amenazas legítimas se haya convertido en un arma en manos de regímenes autoritarios y opresivos como el del tirano Mohamed VI. NSO Group, la empresa detrás de Pegasus, ha mostrado una total falta de responsabilidad al no colaborar con las investigaciones y al negar cualquier implicación en estos actos de espionaje.

Pero más allá de la responsabilidad de NSO Group, es el papel del Estado marroquí lo que debe ser sometido a un escrutinio implacable. Mohamed VI y su régimen no pueden eludir la responsabilidad por este flagrante abuso de poder. La falta de transparencia y rendición de cuentas en Marruecos ha permitido que estas prácticas clandestinas prosperen, socavando la confianza en las instituciones y poniendo en peligro las libertades civiles de sus propios ciudadanos y de aquellos más allá de sus fronteras.

Es evidente que se necesita una acción concertada y decidida para abordar esta amenaza. La colaboración entre países, como la que se está llevando a cabo con Francia, es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, no podemos contentarnos con meras investigaciones. Se requiere una respuesta firme y coordinada que envíe un claro mensaje de que el espionaje ilegal y la violación de la privacidad no serán tolerados en ninguna circunstancia.

Es hora de que la comunidad internacional exija responsabilidad y justicia. El tirano y opresor rey de Marruecos, Mohamed VI y su régimen deben rendir cuentas por sus acciones y garantizar que se respeten los derechos fundamentales de todas las personas, tanto dentro como fuera de sus fronteras. La impunidad no puede ser la norma en un mundo que aspira a la libertad y la justicia para todos.

Aunque claro está, Marruecos solo sabe jugar al chantaje, intimidación y el ninguneo.

 

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Ceuta, Lunes 20 de Mayo del 2024

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